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Reflexiones, ideas y comentarios felinos, con una pincelada de misantropía

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  • 03/06/12--23:37: Entrevista a Sandra Rehder
  • Sandra Rehder y yo

         En una de las reuniones de gatos que hacemos en los tejados del Borne salió el tema del tango. Stradivarius, el gato siamés de la ferretería, afirmó que los gatos no debemos encerrarnos en la música clásica y que era hora de buscar nuevos horizontes sonoros. Entonces les comenté que hace unas semanas había logrado burlar la vigilancia de Jamboree, en Plaza Real, y había disfrutado de un concierto de tango estupendo. Se trataba de Sandra Rehder acompañada por Manu Estoa (guitarra), Pablo Logiovine (bandoneón) y Horacio Fumero (contrabajo). Fritz dijo que la había visto actuar en Poble Nou acompañada por el guitarrista Gustavo Battaglia, y Flora, la gatita blanca del carrer Brosolí, contó con mucho entusiasmo los pormenores de un recital que pudo ver el año pasado en el barrio, puntualmente en el salón cultural de Euskal Etxea, en esa ocasión acompañada por Euclydes Mattos (guitarra).
         Fritz había pirateado el disco «La espalda de los pájaros», así que sacó su iCat (el reproductor mp3 que usamos los gatos), lo conectó a unos altavoces portátiles y escuchamos en silencio «El último café», «Vete de mí» y «Vuelvo al sur». Stradivarius dijo que Rehder era un ejemplo de cómo algunos humanos lograban escaparse por momentos de la naturaleza depredadora de su especie para generar belleza.
         Flora sugirió que debíamos conocer más cosas de la Rehder. «No te preocupes, de eso me encargo yo», le dije. Y así fue como me puse en campaña para entrevistar a Sandra.

    La Mujer Centrípeta


    ¿En qué año llegaste a Barcelona?
    — En noviembre de 2001.

    ¿Por qué viniste?
    — Porque me gusta el invierno.

    ¿De dónde eres originaria?
    — De San Rafael, Mendoza, la tierra del sol y del buen vino.

    Eso queda en Chile, ¿no?
    — ¡Noooo, cerrá la boca! Eso queda en Mendoza, es el corazón de Mendoza, en Cuyo, Argentina.

    ¿Comenzaste a cantar tango en San Rafael?
    — Sí. El tango es lo primero que empecé a cantar, no empecé ni con rocanrol ni con boleros ni con folklore. Empecé con tango. El floklore lo empecé a cantar mucho más adelante, ya aquí en Barcelona.

    ¿Porqué alguien que nació en tierras de tonada canta tango?
    Las tonadas me empezaron a gustar tiempo después. Me encantan las tonadas. Pero creo que es lo que dice José Gobello, que el tango es centrípeto, va incorporando todo... No sé cómo, pero cuando tenía 17 años escuché al polaco Goyeneche cantar «En esta esta tarde gris» y me largué a llorar intensamente. Y de ahí empecé a escuchar casettes de tango. Me emocionaba de una forma anormal para alguien de esa edad, supongo que fue porque ya había sufrido cosas de la vida o por mi sensibilidad, pero el tema es que yo me identificaba con el tango, y todavía hoy lo hago. Siento la vida a través del tango; y no es porque sea una persona pesimista, paradójicamente soy todo lo contrario.

    ¿En tu familia escuchaban tango?
    — Sólo Pedro, mi abuelo materno, que incluso no vivía conmigo. Él nació en Córdoba, Argentina, pero su padre era asturiano. Hacia mis 17 años había empezado a trabajar con mi abuelo tanguero en un kiosco grande, con librería, y escuchábamos la LV4. Hasta entonces yo escuchaba Led Zeppelin, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y esas cosas, pero recuerdo que una vez que escuché a Alberto Castillo... me encantaba Alberto Castillo. Mi abuelo bailaba detrás del mostrador y veía cómo disfrutaba los tangos mientras fumaba, y descubrí a Gardel, esa voz que tanto me gusta. Mi abuelo me regaló una caja con tres LP de Carlos Gardel, y cuando escuché «La última copa» me quedé fascinada, no había forma de explicarlo.

    ¿Tus padres qué música escuchaban?
    — Mi padre era el que llevaba la música a casa. Él escuchaba Louis Amstrong, música clásica, mucho Brahms y Wagner y Mario Lanza cantando a Caruso. Ésa era la música que había en mi casa. Quizás por eso, años más tarde, una vez que mi madre me escuchó cantar me preguntó: «Hija, ¿por qué te gusta el tango?»

    ¿Cualquiera puede entender el tango?
    — Creo que el tango se entiende cuando se ha vivido la vida y cuando se han comprendido las pérdidas, no cuando se vive en una burbuja. En mi caso, a los 19 años ya me habían pasado cosas bastante fuertes, había sentido pérdidas, ya me había enamorado, la persona que amaba se había quedado en silla de ruedas por un accidente automovilístico, mis padres se habían separado y lo que yo quería hacer me era imposible económicamente. Aprendí a vivir sin tréboles de cuatro hojas, pero no por eso me resentí, al contrario, siempre evité eso de ponerme en el lugar de víctima. Siempre pensé que me habían tocado así las cosas y que debía salir adelante.

    Cambiando de tema, ¿está bien el vermut?
    — Sí, pero se acaba...

    A veces sucede... Te pongo más, ¿la aceituna le queda bien?
    — Sí.

    ¿Una rodaja de naranja? 
    — No, naranja no.

    ¿Agua?
    — ¡Noooo, solo! ¿sabés la del borracho?


    No.
    — Pero no lo vayas a poner en la nota...

    ¡Noooo, qué va!, contame tranquila que no pongo nada...
    — Un tipo que bebía mucho va al médico para recoger unos análisis. Éste le mira y le dice: «Mire, le tenemos que informar que usted tiene en la sangre un 95% de alcohol»; y el borracho dice «¡Hielo y la madre que lo parió...!»

    (Risas, Risas.)

    Vos al tango no lo interpretás, sino que lo vivís. ¿Hacés lo mismo con la poesía?
    — Sí. Siempre me gustó la poesía... En San Rafael tenía un grupo de amigos muy lindo, Jorge Lardone, Carlitos Cubillos y otros, y nos juntábamos a leer poesía. Y entonces mis amigos me pasaban cosas para leer. La poesía me llegó a través de mis amigos, aunque mi mamá fue la primera que me regaló un libro, que se llamaba «Los abandonados». Descubrí que en la poesía se abren estados de conciencia diferentes. A veces cuando leo una poesía intuyo que de alguna manera comprendo algo. Es otra realidad, como dice Juarroz, es más realidad que la realidad.

    ¿Qué tal es ser una cantante de tango en Barcelona?
    — Me gusta ser una cantante argentina que, no viviendo en Argentina por las circunstancias que le tocaron pasar, humildemente muestra un pedacito del arte latinoamericano y sobre todo argentino. Aquí hay mucha gente que puede llegar a disfrutar el tango, o que no lo conocía. En mi último proyecto estoy cantando poemas de Joan Margarit hechos en tango, y eso me gusta porque también es una forma de incorporarle más cosas a la vida. Joan Margarit es un gran poeta catalán, premio nacional de poesía. Me gusta mucho como escribe, y sentí que había mucho tango dentro de sus poemas.

    También tenés algunos tangos tuyos.
    — Sí, me gusta mucho escribir. Pero claro, yo no voy a componer un tango de burdeles porque no voy a los burdeles; nunca he estado en uno. En cambio puedo escribir en clave de tango lo que sí he visto, por ejemplo un personaje decadente caminando por la Rambla que por alguna razón me emociona. El tango está en cualquier lugar. Mi amigo Silvio Zalambani escribió una canción a las Madres de Plaza de Mayo inspirado en una mujer que nació en Faenza (Italia) y que sufrió tener un hijo desaparecido. ¿Cómo se conectan las cosas? Quizás porque uno es un instrumento de algo... por eso yo hoy escribo letras de tango, a los 44 años y en Barcelona, porque el tango está donde uno lo siente.

    A veces te salís un poco del tango y te metés en otros géneros, ¿eso forma parte de tu repertorio o de tu sentimiento?
    — Es parte del aprendizaje. Yo antes pensaba que nunca iba a cantar otra cosa que no fuera tango, porque además no quería. Pensaba que no debía cantar nada que no tuviese incorporado. Por eso cuando conocí a Euclydes (Mattos) y me propuso que cantara con él le dije que no, porque no hacía ni bossa ni standars. Pero claro, después que lo escuché tocar con atención me pareció tan bueno que me motivó. Así que hablamos y quedamos en probar a ver qué salía, a ver si esas dos sensibilidades y esos dos universos se juntaban. Era un desafío. Fue mucho tiempo de encuentros y de proponernos escuchar cosas, y entonces fue como aprender cada uno del universo del otro a partir de una amistad. Cada uno nos reíamos de la intensidad del otro, y entonces de repente yo terminé haciendo un tema de Jobim a través de lo que aprendí de él, y el terminó tocando «Vuelvo al sur», por lo que conoció de mí. Lo nuestro puede criticarse desde muchos lados, pero la forma en que nos fusionamos fue muy auténtica. Creo que es la manera más bonita de que salga un proyecto: te hacés amigo, te vas conociendo y vas viendo cómo es el otro. Un día me dijo Euclydes: «Cuanto más te conozca, mejor te voy a saber acompañar», y se refería a conocerme como persona, no sólo como cantante. Y creo que por todo esto es que disfrutamos tanto cuando cantamos.

    Sandra Rehder canta acompañada por el inmenso guitarrista brasileño Euclydes Mattos

    La otra vez viajaste a Argentina, y de regreso actuaste en La Virgen, un lugar muy pintoresco del Raval. En esa ocasión cantaste a capella una tonada que, según comentaste, habías escuchado en San Rafael. Se produjo una situación muy intimista y en la sala parecía que nadie respiraba.
    — Sí, fue una tonada (de Pablo Rosas) que le escuché a un músico de mi compadre Bernardo Riós,  y ese momento en La Virgen fue muy especial para mí. Es la magia de la tonada.

    ¿Por qué no te volvés a la Argentina?
    — Eso de arrancarte de tu lugar de origen, el mismo donde nunca habías pensado que dejarías de vivir, es un transplante muy delicado. Porque ni siquiera me había planteado irme a vivir a otro pueblo, y menos a otro país. Yo siempre pensaba en los viajes con regreso incluido. Entonces cuando hacés todo eso, y comenzás de nuevo en otro lugar, y trabajás muy intensamente durante diez años, volver me parece kamikaze. Llega un momento en que uno no puede ir y venir.
     Y tampoco tengo nada que ir a hacer allá ahora, porque mi hijo está creciendo aquí y su padre también vive aquí, y jamás separaría a mi hijo de su padre. Mi hijo es la razón más contundente de vivir en Catalunya. Igual nunca ha pasado más de un año y medio sin que vaya a Argentina, porque no aguanto. No puedo estar sin ver a mis amigos, mi familia, mi paisaje, mi aire, mi música y lo que se está creando. En definitiva, lo que yo soy está allá también.

    ¿Y eso lo vivís como conflicto?
    — No. Bueno, quizás fue así durante los tres primeros años. Lo que pasa es ahora me costaría mucho irme de aquí, porque he generado lazos afectivos muy fuertes en esta tierra. Porque también quiero a este país y a esta gente, quiero lo que se piensa aquí, lo que se lucha y muchas cosas más. Eso ya está dentro mío, y entonces de repente ya soy de dos lugares.

    ¿El tango tiene identidad en Catalunya?
    — No sé si tiene identidad, pero tiene muchísima gente que le gusta y que lo sigue, y se emociona y lo vive. Y no solamente son catalanes, sino gente de todo el mundo.

    ¿Qué sentís cuando actuás en Italia?
    — Es maravilloso. La gente que me va a ver se emociona por la intensidad y por la música, no sé si siempre entienden la letra, muchas veces la explicamos y hacemos una pequeña introducción. La última vez, con Silvio Zalambani tuvimos que hacer tres bises y la gente seguía sin moverse, no se quería ir. Y todo a teatro lleno, fue muy bonito. Siempre es una magia cuando voy a Italia. Además yo allá conecto muy bien...

    Vos al tango lo vivís intensamente. ¿Qué tiene entonces el tango como pulsión de vida? 
    — Creo que el secreto está en que canto porque sino me muero. Yo entiendo la vida a través de lo que voy cantando y me la voy explicando a mí misma también. Es como un estado hipnótico. No importa cuántas veces cante Malena, si van a ser 50 o 400 veces en mi vida, porque cada vez que la canto estoy metida adentro. El click verdadero –cuando la gente se emociona– es que cuando canto Malena en ese momento soy de verdad Malena. Porque si yo no soy Malena, estoy haciendo una parodia de lo que es el arte. Y no entiendo al arte como parodia. Y para ser Malena, no tengo que pensar en ser Malena, porque si pienso algo desaparece la magia. Para que haya magia en el arte no tengo que pensar. Yo puedo pensar cuando estudio, cuando estoy en el piano y estudio la melodía, cuando ensayo o me programo el ritmo, pero cuando estoy en el escenario no tengo que pensar en nada, ni siquiera cuando la gente hace ruido, o si hace frío o hay una gotera en el techo. Cuando logro involucrarme de verdad en la música, no hay pensamiento porque estoy adentro.

    Tu puesta en el escenario se percibe poderosa, manejás muchos los matices, y vas desde el humor a lo trágico en un círculo que nunca termina. ¿Te duele la tragedia?
    — Sí, y además nunca he tenido miedo de entregarme al dolor. El dolor está, y la única forma de entenderlo es atravesarlo y escucharlo. Para mí es necesario escuchar porqué algo duele.

    Aquí le estoy dando algunos consejos musicales a Euclydes Mattos

    ¿Y por qué condimentás algunos momentos con humor? 
    — El humor inteligente dice muchas cosas, como la poesía. Por eso elijo poetas como Ferran Fernández o Dante Bertini, porque tienen una poesía profunda y a la vez se permiten el humor. El humor inteligente, como el de Woody Allen, dice mucho y también tiene que ver con el tango.

    ¿Cómo son tus horas antes de salir a un escenario?
    — Si voy a cantar un día, es muy raro que salga el día anterior. El día que debo actuar no salgo de mi casa, no hablo, trato de no estar con nadie, busco el momento para revisar repertorios y empiezo a buscar las poesías que voy a incorporar. Nunca un concierto es igual a otro, jamás. Y según mi estado, o lo que quiero decir, busco los poemas que voy a intercalar con las canciones. De lo que pienso decir en el escenario hago todo un trabajo: releo el repertorio completo, trato de ver qué siento ese día y pienso qué es realmente lo que quiero decir. Entonces me guardo en silencio, hago meditación o relajación profunda y trato de estar sola.
    También me gusta mucho ir sola a cantar. El trayecto, desde mi casa hasta donde tengo que ir a cantar, me gusta hacerlo sola. Me concentro tanto que trato de no ver ni saludar a nadie. Solamente trato con los músicos que estarán conmigo. No sé por qué, pero me estreso de una manera rara si hablo con alguien antes... pero en cambio, en el intermedio o después, ya soy otra. Y después del concierto, me fumo un cigarrito y la vida es un orgasmo. Aunque a veces he entregado tanto que siento como si me hubiese pasado un camión por encima; pero igual es muy hermoso.

    ¿Y si viene un admirador insistente, dos horas antes del concierto, y te quiere regalar flores?, ¿qué hacés? ¿lo mandás al carajo con todo respeto?
    — No, no. Trato de ser comprensiva, porque la gente no tiene porqué saber sobre mis rituales o manías o como se llamen esas cosas. Una vez entró un ex mío con rosas y yo casi lo mato, porque en el camerino no quería ver a nadie. Le expliqué que cuando ensayo o pruebo sonido no veo a nadie.

    ¿A cuál de tus discos le tenés más cariño?
    — Los últimos me gustan mucho («Tercera patria», 2010; y «La espalda de los pájaros», con Euclydes Mattos, 2011), y también el que hicimos con Silvio Zalambani (Silvio Zalambani & Grupo Candombe con Sandra Rehder. «Nostalgia del presente», 2011). Supongo que es por una cuestión de estudio, porque creo que ahora canto mejor que hace 5 años, y mucho mejor que hace 10 años.

    ¿Qué intérprete de tango actual te gusta más?
    — Me gusta mucho como canta Julia Zenko, Ariel Ardit, el Chino Laborde y María Graña, entre muchos otros.

    ¿Qué es lo que más te gusta de Barcelona?
    — La visión universal que tiene del ser humano.

    ¿Y que más te jode más de la Ciudad Condal?
    — Que a veces es fría, más estructurada y contenida.

    Sandra Rehder según Isabel Camps

    ¿Gatos o perros?
    — Gatos.
    (Ella no se da cuenta, pero el Bagheera, el gato negro de Magda, que espía desde el piso de arriba, me hace un gesto de aprobación, como diciendo «¡Esta humana es de las buenas!»)

    ¿Por qué?
    — No lo puedo explicar. Siempre tuve gatos.

    Nosotros somos habituales del tango, en cambio los perros lo son de la tonada.
    — Sí, en la tonada hay muchos chocos (perros)... ¿pero gatos en el tango?

    Si prestás atención hay muchos, por ejemplo en «Café la humedad» Cacho Castaña dice «...y sólo cuento con la compañía de un gato / que al cordón de mi zapato lo destroza con placer. O el tango «Gato» de Homero Manzi.
    — Sí... y ahora me vas a decir que el gato también es un género musical, como la cueca.

    Sí, y también le dicen gatos a las mujeres que llevan zapatos de tacón y medias tramadas... En Buenos Aires es muy común escuchar comentarios del tipo: «¡Huy, mirá qué fuerte que está el gato ése que acaba de bajar del auto!»
    — Vaya...
    (Se mira los zapatos y las medias. Luego me mira con cierto escepticismo. Creo que le ha empezado a aburrir la entrevista...)

    Hoy en día sos una cantante de tango muy profesional... ¿qué te gustaría ser cuando seas grande?
    — Cantante de tango.
    (Me parece que esta pregunta tampoco le ha gustado porque me contestó muy cortante. Trataré de impresionarla con algún comentario arriesgado...)

    Algunos musicólogos afirman que el jazz, el tango y el flamenco son géneros puros, porque pueden hacer el amor con cualquier tipo música y los resultados son vástagos fértiles. Por ejemplo, al tango o al flamenco los fusionás con jazz y suenan de maravilla, pero andá a mezclar con jazz la tonada o la sardana. De una cruza así sólo podría nacer el Anticristo ¿No?
    — Menos mal.
    (Ni me ha escuchado, está pensando en otra cosa. Mmm...)

    ¿Nos queda algún tema pendiente?
    — No. Me tengo que ir.
    (No me deja decir nada más porque se levanta y busca el abrigo. Ni siquiera se terminó el vermut. Bueno, ella se lo pierde... dice que le gusta Ariel Ardit y el Chino Laborde porque no me ha escuchado cantar a mí. Le pensaba maullar «La última curda» al final de la nota. Julia Zenko seguro que tiene más paciencia para las entrevistas...)

    La luz de la escalera está a tu izquierda...


    Sandra Rehder y Euclydes Mattos por Isabel Camps

    Teo (gatoteo@gmail.com)

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  • 04/30/12--14:15: Catarsis gráfica



  • Las actitudes de los humanos nos sumergen a los gatos
    en un escepticismo sin remedio.




    Están por todos lados, y por todos lados generan conflictos.




    Son una plaga.




    Confunden el sustantivo poesía con el verbo poseía.




    Sus derechos son atributos de las derechas.








    DIBUJOS:
    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)






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  • 05/31/12--13:49: Glosario oscuro de la crisis


  •      Artista: Ególatra con buena aptitud para expresarse.

         Autor: Persona que reclama copyright por sus tareas de plagio.

         Canibalismo: Forma de relación cotidiana entre los ciudadanos de una población.

         Crisis: Situación comercial donde los ricos trasladan sus deudas a los pobres.

         Democracia: Forma de gobierno déspota y totalitaria diseñada para el ejercicio de la dictadura del empresariado.

         Derecha: En política, se aplica para designar a una ideología terrorista que siempre ha logrado generar condiciones estables de desigualdad social.

         Empresario: Humanoide de origen alienígena que tiene como único propósito la eliminación de cualquier forma de vida en el planeta.

         Escepticismo: Condición de incredulidad con respecto a creencias o teorías elaboradas por esquizofrénicos.

         Eurocentrismo: Versión shareware del Humanismo (véase).

         Familia: Cuartel básico de instrucción militar.

         Homo sapiens: Especie plaga del planeta Tierra.

         Humanismo: Tipo de romanticismo kitch (o creencia naïf gótica), de fuerte perfil xenófobo y clasista, que adula las torpezas europeas y norteamericanas y coloca a los habitantes de los países periféricos en la categoría de animalitos tiernos.

         Humildad: Condición ajena al Homo sapiens, que supone un respeto elemental por los impulsos vitales de los seres vivos.

         Ignorancia: Patrimonio de la mayoría de la población mundial que se cree culta.

         Intelectual: Parásito improductivo que goza de prestigio en los templos del saber occidental.

         Izquierda: En política, se aplica para designar a una ideología victimista que nunca ha logrado generar alternativas estables de gobierno.

         Mercado: Evolución del circo romano, donde los ahorristas ocupan el lugar de gladiadores y cristianos.

         Muerte: Desmilitarización de un sujeto.

         Policía: Sicario público.

         Religión: Transtorno psicológico agudo, que se caracteriza por la manifestación de impulsos paranoides y alucinaciones mesiánicas individuales o colectivas.

         Terroristas: Dícese de aquellas personas, como los banqueros, economistas, policías, políticos o empresarios, que generan caos y terror en la sociedad.



    Miau!!!!!!
    Grrrrr....

    Teo
    (gatoteo@gmail.com)


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         INTRODUCCIÓN
         Una de las características más inquietantes del ser humano es su eterna obsesión por conocer el futuro. Desde épocas inmemoriales, el desenlace del porvenir ha torturado las mentes más célebres de la humanidad. El tiempo, categoría inaprensible para los mortales, ha provocado las especulaciones más audaces y originales de los grandes pensadores antiguos. Éstos, sedientos de verdades absolutas, intentaron encerrar al tiempo en sistemas de creencias que lo explicaran. De esta forma, cada religión interpretó el futuro a su manera, como un estado espiritual más allá de la carne y el espacio conocido.
         Paralelamente a la elaboración de las grandes cosmovisiones dominantes en el mundo, surgió otro pensamiento, más tímido y marginal, pero no menos complejo. Sabios herméticos, monjes alquimistas y libertinos impulsivos, descubrieron en el éxtasis un camino válido hacia el conocimiento de lo oculto. Drogas, rituales y otros inductores de estados extáticos fueron herramientas que ayudaron a revelar verdades innombrables. Fue así como se descubrieron los distintos espacios por los que deambula el “ser”; mundos con ciclos, analogías y causalidades.
         Para entender el futuro, primero se debe tomar conciencia del universo. Existe un mundo material –receptáculo del cuerpo físico–, donde el tiempo fluye en forma cronológica y burda; un mundo astral, donde el tiempo es absoluto; y un mundo mental, donde el “yo” se dispersa, se disuelve en el “todo”. El ser humano existe en los tres campos, pero sólo es conciente del primero (el mundo material). Si el tiempo es absoluto, contiene todo el cosmos: pasado, presente y futuro. Los antiguos ocultistas dedujeron que las personas, dado que transitan por el mundo astral, deben presentar en su cuerpo físico una huella, un estigma que conjugue el pasado con el futuro, distintas caras de una misma moneda.
         Los primeros estudiosos creyeron encontrar en las líneas de las manos ese estigma, y fue así como la quiromancia se convirtió por mucho tiempo en el centro de las artes adivinatorias.
         La historia siguió su curso hasta que el siglo XVI se tropezó con un hombre que revolucionaría las paradojas del tiempo: Nostradamus. Este hombre se hizo famoso por la veracidad de sus predicciones, pero supo mantener en el más estricto secreto los métodos usados para descifrar el futuro. Durante tres siglos la gente se preguntó cómo hizo este oscuro personaje para deducir sus predicciones. ¿Mago o farsante?, ¿Dios o demonio? ¿Causalista o casualista? El misterio finalmente se resolvió cuando en 1928 el monje Jean-Paul Blanchot (1876 - 1932) encontró en un monasterio francés, una vieja carpeta perteneciente al mismísimo Nostradamus. Dicha carpeta contenía un extenso manuscrito y cientos de papeles con reproducciones en tinta de nalgas de distintas formas y proporciones. Al parecer, el sabio untaba las nalgas de sus prójimos en tinta, y luego los hacía sentar en papeles de 50 por 60 centímetros, cortados prolijamente. El desconcierto de Blanchot fue desapareciendo al leer los manuscritos. Nostradamus había descubierto el lugar donde se encuentran las huellas del mundo astral, el lugar del cuerpo donde es posible leer el destino.

         EL DESTINO ESTÁ EN LAS NALGAS
         El hallazgo de Blanchot abrió un nuevo horizonte para los herméticos modernos, quienes rápidamente fundaron una sociedad secreta con alcance internacional: “Culo Nostro”. Sus miembros experimentaron durante años con nalgas de distintas latitudes con el objeto de conocer los acontecimientos más trascendentes de fines de siglo, y predijeron, con asombrosa exactitud, el derrumbe del sistema soviético, el gol de Maradona frente a Inglaterra en el mundial del '86 y la muerte de Lady Di.
         En la actualidad, las técnicas para leer las nalgas han evolucionado sorprendentemente y se han tornado incuestionables. Un nalgomante experto puede desentrañar en minutos las incógnitas más profundas de una persona con solo palpar sus nalgas.
         Como todo conocimiento de vanguardia, la nalgomancia no es ajena a detractores. Cientificistas y burócratas universitarios de todo el mundo se resisten a desmitificar el porvenir, para lo cual apelan a la injuria y a la descalificación arbitraria como metodologías de interpelación. Pero esto no preocupa a los seres sedientos de verdades, que saben ignorar las superficialidades para enfocar toda su atención en el motivo de sus desvelos: las nalgas.

         Si usted, estimado lector/a, desea saber más sobre los hechos que le depara el futuro (infidelidades, traiciones varias, goces y sombras), no dude en recurrir a su nalgomante preferido. Pero cuidado con los oportunistas, no confunda un froterista de bus con un adivino del culo.




                          Pai Teo
                          Nalgomante felino
                          E-mail: gatoteo@gmail.com
                          Consultas gratis a jovencitas de buena presencia.
                          Libidinosos abstenerse.

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  • 07/30/12--23:00: Particularismo

  • (Especial desde Sri Lanka)
       



    Durante mucho tiempo he escuchado con atención historias de todo tipo en los tejados del Borne, pero una en «particular» me llamaba la atención, la del gato sabio de Sri Lanka llamado Sri Kaduganawa. Este gato es el líder de una especie de religión atea que se denomina «Particularismo», y según los entendidos no deja ni una superstición con cabeza. La filosofía del Particularismo se caracteriza -entre muchas otras cosas- por ser totalmente desconocida por los humanos, situación que garantiza de alguna manera la ausencia de interpretaciones apócrifas.
    En Barcelona ya llevaba mucho tiempo sin ninguna sorpresa interesante. Siempre lo mismo: Humanos que se resisten a asumir el fracaso de sus ideologías (en todas sus variantes), junto a la insoportable contaminación de publicidades encubiertas que muchos llaman «periodismo». Así que gracias a mi condición Anarko-Zen, decidí unir el pensamiento con la praxis cotidiana y viajé a Sri Lanka con la idea de entrevistar a Kaduganawa.
    Logré infiltrarme como polizonte en los depósitos de un avión con rumbo a Kuwait, y de allí pasé a otro con destino a Sri Lanka. Al llegar al aeropuerto de Colombo contraté a un Tuc-Tuc (mototaxi) con destino al sur. Según me habían informado, Kaduganawa vivía en las cercanías de Matara, un pueblo que se encuentra en el sur de la isla. Pero lo que nadie me había dicho es el caos que existe en las rutas de Sri Lanka.
           
    Aquí estoy a bordo del Tuc-Tuc que me llevó a Matara.
       
    El chofer del Tuc-Tuc parecía poseído por algún demonio vudú, y por primera vez en mi vida experimenté un fenómeno sobrenatural de gran envergadura. En las cerca de siete u ocho horas que duró el viaje, corrí peligro de muerte unas 238 veces. El Tuc-Tuc realizaba todo tipo de acrobacias suicidas, desafiando abiertamente a la Parca. Se colocaba frente a camiones que circulaban a toda velocidad y tres milésimas de segundos antes del impacto los esquivaba. Con pasmosa tranquilidad, pasaba a milímetros de otros miles de posesos que también jugaban con el delgado hilo que separa la vida de la muerte.
    No había lugar para la duda: es absolutamente imposible que la muerte fracase 238 veces seguidas teniendo todas las cartas para ganar. Sólo la ingerencia de un gran poder desconocido puede generar un fracaso tan estrepitoso de la estadística. Las primeras dos horas estuve aterrorizado, pero luego de constatar la evidente paranormalidad me tranquilicé. Incluso llegué a pensar que era absolutamente imposible sufrir un accidente.
    En Matara decidí descansar un poco y ordenar mis ideas. Sri Lanka queda justo del otro lado del mundo donde nací, y pensé que antes de buscar a Kaduganawa debía entender mínimos contextos... Grave error, pensar no es una buena idea cuando se experimentan epifanías. En poco tiempo mi confusión mental se había triplicado.
    ¿Cómo pueden convivir en la actualidad humanos budistas, hinduístas, musulmanes y cristianos?, ¿por qué la gente es tan amable?, ¿crece aquí la yerba gatera? Los interrogantes machacaban mi cerebro felino sin piedad.
    Agarré mi libreta y me puse a escribir:
       
    La mejor forma de superar una confusión
    es aprender a disfrutarla.
    ¿Creer ser o creer no ser?,
    That is the question.
    Resignifico,
    luego existo.
    Siempre hay un roto
    para un descosido.
       
    La noche tropical me sorprendió tratando de atrapar unos cangrejos en la playa de Polhena. Allí me encontré con un gato muy viejo, que contemplaba con somnolencia el arrecife de coral.
    — Hola forastero, ¿cómo te llamas?
    — Teo, ¿y tú?
    — Nuwara.
    Se quedó mirándome sin pestañar, con una sonrisa poco apasionada. Pasaron dos minutos incómodos y le pregunté:
    — ¿Deseas algo?
    — Sí, una eternidad relativa.
    — ¿Qué es eso?
    — La autenticidad del instante.
    — ¿No la tienes?
    — La perdí justo en el momento que te pregunté cómo te llamabas.
    Creo que años atrás me incomodaba menos eso de no entender nada. Por eso le dije con cierta ironía:
    — Nuwara, ¿existe alguna posibilidad, aunque sea muy remota, de hablar como gatos normales?
    — Lo lamento pero no es posible. La normalidad sólo existe en la falacia de la universalidad.
    Las palabras de Nuwara eran difíciles de digerir, pero en su última afirmación parecía revelarse una pista. Si la universalidad era una falacia, su contrario no lo sería. Por lo tanto el viejo Nuwara era un particularista. ¡Él me podría indicar cómo llegar a Kaduganawa!
    La primer certeza que tenía desde mi llegada a Sri Lanka se evaporó cuando le pregunté a Nuwara si conocía a Sri Kaduganawa. Sólo me dijo que hablara con una tortuga de nombre Bambarakanda, que solía pasear al alba por las playas de Polhena. Luego se retiró en silencio.
     Lo único que podía hacer era esperar al alba y buscar a la tal Bambarakanda. Así que afiné la puntería de mis garras y me apresuré a obtener la cena. Los cangrejos que capturé estaban incomibles. Eran muy picantes. Me quedé dormido en la playa con la sensación de haberme tragado un incendio. Estaba soñando que acompañaba a Jack Kerouac por un viaje en Europa, mascando yerba gatera sin parar, cuando de pronto me despertó un golpecito en la cabeza. Lo que ví al abrir los ojos me aterrorizó. Una cabeza enorme, pelada y sin orejas, me miraba fijamente.
       
    Bambarakanda
       
    — ¿Eres Teo?
    — ¡Sí!, ¿Cómo lo sabes?, ¿has leído mi blog?
    — Mi nombre es Bambarakanda. El viejo Nuwara me dijo que me buscabas... ¿Qué es un blog?
    Bambarakanda era una tortuga marina enorme. Cuando le conté de mi intención de entrevistar a Sri Kaduganawa me dijo que no había problema. Kaduganawa vivía en la Isla de los Cuervos, y por 3.000 rupias más la propina ella me llevaba. Acepté el precio e inmediatamente me monté en su caparazón. El viaje fue corto, pero nunca había tragado tanta agua salada.
       
    Rumbo a la Isla de los Cuervos
       
    Pisé tierra un poco mareado y escupiendo sal, y me recibieron decenas de cuervos malhumorados. La isla era muy pequeña, y Kaduganawa vivía en una pequeña cueva precedida por un cartel que decía «Ni yankis ni marxistas, ¡particularistas!».
    En la entrada de la cueva había un gato flaco vestido con un sharama. Su aspecto no tenía nada de especial.
    — Buen día, busco a Sri Kaduganawa.
    — Soy yo, ¿para qué me buscas?
    — Tengo entendido que usted es un referente del particularismo y vengo desde Barcelona para entrevistarlo.
    — ¿Vartelona?, ¿dónde queda eso?
    — Vartelona no, Barcelona. Y queda en España.
    — ¿Es un país africano?
    — No, no, está en Europa.
    — ¡Europa!, sí, sí... me han hablado de ella... Dicen que es un lugar muy exótico...
           
    Isla de los Curevos
       
    Cuervos de la Isla
       
    Charlamos unos minutos de cosas irrelevantes. A Kaduganawa no le gustaban las fotografías, porque pensaba que la imagen de un sujeto suponía una hipocresía visual.
    — Teo, si algo caracteriza a la vida es su permanente dinamismo, y lo que define a la fotografía es la parálisis del instante. No me complace relacionarme con tiempos muertos. Por favor no me fotografíes...
    — No se preocupe don Kadunganawa, no le sacaré fotos... ¿Me podría explicar qué es el particularismo?
    — Sí... Todo comenzó hace miles de años, con una mutación específica en el genoma de un ser humano. Este hombre se reprodujo en numerosas ocasiones y trasmitió sus genes a la descendencia. Así, siglos más tarde, determinados hombres y mujeres comenzaron a sufrir lo que nosotros llamamos «el efecto zombie» o «síndrome del ego cancerígeno», un mal endémico que ha crecido en silencio hasta nuestros días. Esta enfermedad se manifiesta por la presencia de un impulso obsesivo por hacer algo para trascender la vida. O sea, quien padece este mal pretende morir en vida para vivir en muerte. Los afectados utilizan su corta existencia para generar en otras personas un recuerdo que alimente su ego post mortem. Por eso se obsesionan en reemplazar su cálida particularidad por una universalidad que expanda su ego. Absurdo, ¿no? En la antigüedad los humanos enfermos no eran muchos, pero en la actualidad se han reproducido en exceso y están desvastando el planeta, lo que amenaza a nuestra especie y a todos los felinos... Lo universal supone la tiranía de lo absoluto sobre las particularidades del mundo. También supone una xenofobia filosófica que ejerce violencia y represión sobre las formas auténticas que habitan el planeta. La idea de lo universal se alimenta del miedo propio y del terror ajeno. Y el particularismo simplemente intenta recordarle a los humanos que un conjunto determinado está compuesto por numerosas particularidades y nunca abarca una totalidad. O sea que la universalidad no existe.
    — ¿Y cómo hacen los gatos particularistas para concientizar humanos?
    — Bueno, tenemos una gran red mundial de gatos autogestionados que se dedican a boicotear proyectos universalistas. Disponemos de espías infiltrados en las agencias de inteligencia de los países centrales, que filtran mensajes cifrados subliminales en los medios de comunicación. Y también contamos con grupos armados... Uno nunca sabe hasta dónde puede llegar la locura humana...
    — ¿Y tú qué papel juegas en todo esto?
    — Soy uno más. Tan particular, vital e intrascendente como cualquier individuo del planeta. En vez de pasarme la vida intentando imponer mi ego, como hacen los humanos, trato de disfrutar el sabor de los ratones que cazo y el aire fresco de la mañana. Me dejo llevar por el sexo y la amistad, y hago del particularismo una práctica militante.
    — ¿O sea que intentas vivir el presente con plenitud?
    — ¿Y qué otra cosa se puede vivir? El pasado son recuerdos y el futuro son proyecciones inestables de nuestros deseos y temores. Recuerda que lo universal sólo tiene fuerza cuando se niega el presente. Y precisamente ésa es la razón por la cual todos los trascendentalistas tienen el corazón minado por la angustia y el miedo: porque intuyen que la vida les pasa por delante sin tocarlos. Pero en vez de enfrentar el presente se obstinan en construir macabros futuros. Para ello inventan dioses y creencias, historias y economías, guerras y empresas... La universalidad es la inútil intención de colonizar el infinito. Debemos resistir... ¡No pasarán!, ¡no pasarán!, ¡no pasarán!
    — Tranquilo Kadunganawa, tranquilo...
    — ¡No pasarán!, ¡no pasarán!...
    — Kadunganawa...
    — ¡No pasarán!, ¡no pasarán!...
    No pude ni despedirme... Cuando me subí en el caparazón de Bambarakanda para regresar a Polhena todavía se seguían escuchando los «¡No pasarán!» de Sri Kadunganawa, en medio de un revolotear de cuervos.
    Estaba estupefacto. ¿Kadunganawa era un sabio o un desquiciado? La sensación de no entender nada empezaba a resultarme familiar en Sri Lanka.
    — Bambarakanda, ¿qué le pasa a Kadunganawa?, ¿está loco?
    — Bueno, loco... lo que se dice loco, no. Lo que sí, hay que reconocer que es un gato muy particular...
       
    Polhena Beach

       
    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)
       
    Producción gráfica: Lagartija Rawena

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  • 08/18/12--11:17: Particularismo (II)
  • (Especial desde Sri Lanka)
       

    La experiencia con Sri Kadunganawa me había dejado con un extraño sabor en la boca. Había recorrido miles de kilómetros y lo único que había encontrado era una monumental confusión cognitiva. Entendía perfectamente la patología de lo trascendental y universalista, pero... ¿Eran el particularismo y sus profetas una quimera?
    No me gustaba la idea de regresar a Barcelona con las garras vacías, así que decidí afilarme las uñas y quedarme algunos días más en Sri Lanka para ver si me sucedía algo coherente. Pero el sur me había abrumado, por lo que fui a la estación de trenes de Matara y me subí al primer tren que salía.
       
    Llegué a Kandy en la noche del 1 de agosto. Desde la estación me dirigí al centro de la ciudad, con la idea de relacionarme con los gatos del lugar. Las calles estaban repletas de humanos y se me hacía muy difícil avanzar. Subí al techo de una casa y me quedé observando a los vendedores ambulantes que iban de un lado a otro ofreciendo baratijas de plástico luminosas. Al parecer la gente se preparaba para un suceso importante.
    No encontraba ningún gato para charlar, y todavía me sentía aturdido por el viaje del tren. No sé en qué momento me quedé dormido. Estaba soñando que viajaba a la Luna y me encontraba con una colonia de nutritivos ratones, cuando un sonido estruendoso me sobresaltó. Un aullido de paquidermo parecía desprenderse de una batucada ancestral. Al mirar a la calle mis ojos no daban crédito a lo que veían: habían elefantes disfrazados caminando por las calles, bailarines de otros mundos danzando entre el fuego, y monjes adorando pequeños sarcófagos. Un hombre caminaba en trance, con gruesas cadenas colgando de su espalda aujereada. Otro tenía una enorme aguja atravesando sus labios. ¿Qué sucedía?
       
    Elegantes elefantes paseando por Kandy

    Fuego ritual en los bailes callejeros

    Me levanté y divisé un gato que descansaba muy tranquilo en un tejado cercano. Tuve que atravesar una masa compacta de cingaleses transpirados para llegar hasta él.
     Hola, mi nombre es Teo y hace unas horas he llegado a Kandy... ¿Me puedes explicar qué es esto?
     Hola Teo. Mi nombre es Neleke, y esto que estás viendo es la Perahera, la fiesta de la luna llena, también llamada Procesión del Diente de Buda. Todos los años en esta fecha, el canino izquierdo de 2,5 cm de quien en vida fue Siddharta Gautama se pasea por las calles de Kandy a lomo de elefante. Se trata del festival religioso anual más importante de Sri Lanka.
     O sea que he llegado en el momento más importante del año... ¡Vaya casualidad!
     Aquí no existen las casualidades, así que si has llegado justo esta noche es por algo... Buda te ha guiado hasta aquí.
     ¡¿Buda?!, ¡lo único que me faltaba! Yo no sé nada de odontología...
     Los senderos del destino a veces suelen resultar curiosos.
     Curiosos... sí.
     Si hoy has llegado hasta aquí, creo que mañana deberías visitar Sri Dalada Maligawa.
     ¿Qué es eso?
     Es el Templo del Diente de Buda.
    «Algo es algo», pensé. Los budistas por lo menos conservan un diente canino de su profeta, en cambio los cristianos no tienen ni un pelo de Jesucristo.
       
    Por suerte los paquidermos son muy tranquilos     
       
    La procesión parecía no terminar nunca, y mis ideas se tornaron particularistas. A quienes creen que la globalización es un fenómeno contundente les recomendaría venir a Sri Lanka. No sé porqué los humanos se fascinan tanto por el hecho de que la Coca Cola se venda en muchos países... supongo que creen encontrar en eso un supuesto ejemplo de universaliad, cuando en realidad se trata de un ícono de colonización bastante vulgar. Es verdad que en algunos lugares de Sri Lanka hay carteles de Coca Cola, pero los srilankeses prefieren beber agua de coco. De la misma forma supongo que en Nueva York deben haber agencias de viajes que promocionan vacaciones a Sri Lanka, pero no tengo constancia de que los neoyorkinos concurran entusiasmados a la Quinta Avenida para ver desfilar a elefantes que cargan dientes de profetas en sus lomos. Cada sitio posee sus propios códigos, y la publicidad por sí misma no alcanza para vulnerarlos. La globalización es una simple estrategia de marketing empresarial con la cual los trascendentalistas occidentales han efectuado una serie de estafas en todo el mundo. Es un «particular» del triste mundo empresarial, que por suerte no tiene la posibilidad de penetrar en las psiquis de cingaleses y tamiles.
       
    Vendedor de flores de loto
         
    Amanecí en la ribera del Lago Kandy, que se encuentra en el corazón de la ciudad. Tenía una sensación extraña pegada al cuerpo. Me puse a andar muy despacio hasta que encontré un vendedor de flores de loto.
     ¿Te gusta el lago? –me preguntó.
     Mucho –le contesté en medio de un bostezo.
     Lo hizo construir el rey Sri Vikrama Rajasinha en 1807, y desde ese año refresca el aire de la mañana.
     Buena idea la del rey...
     Sí, y el mismo año también hizo construir el Templo del Diente de Buda.
    No me gustan las coincidencias. Tampoco las guías... Odio el destino. Pero decidí hacerle caso a la recomendación del gato Neleke y me encaminé hacia el famoso templo.
       
    Entrada al Templo del Diente de Buda
       
    Sala de veneración

    Budistas mirando en la TV un gol de Lionel Messi

    Me metí al templo por debajo de una gran reja, y lo primero que sentí fue un profundo aroma a coco quemado con aceites. Comprobé que no se trataba de un templo, sino de varios templos rodeados por una muralla. Me dirigí hacia el lugar donde descansaban los elefantes y traté de comunicarme con ellos, pero estaban todos meditando. Luego fui a un gran tabernáculo donde parecía que se encontraba el relicario del diente. Toda la gente que estaba allí rezaba en silencio, pero de repente un redoble de tambores rompió el silencio y comenzó un desfile de fieles con ofrendas. El olor a coco se fue haciendo cada vez más intenso hasta que empecé a sentir mareos. ¿Sería que me habían caído mal las dos palomas que había cazado anoche al costado del lago?
    Salí de la sala muy descompuesto y divisé un gran árbol que estaba en uno de los parques que rodean los templos. Llegué a él agitado y me tiré bajo su copa a descansar. Me costaba respirar... y cuando pensé que me desmayaría, una garra acercó a mi boca un cuenco con un líquido espeso.
     Teo, bebe esto.
     ¡Neleke!, ¿qué haces aquí?
     Sabía que te encontraría... bebe...
     ¿Qué es?
     Tranquilo... Bebe...
    Tomé un buen trago y tuve una profunda arcada. El líquido era asqueroso...


    Demonio pícaro

    Los parpados me pesaban. No podía mover ni el bigote. Sentía algo parecido a una embriaguez. Algo andaba por mis venas a toda velocidad y no frenaba en las esquinas. ¿Qué me había dado Neleke? La vista se me nublaba, todo era vulnerabilidad. Fragilidad... pura fragilidad.
    Al cabo de diez minutos me dí por vencido y me entregué. Era inútil resistir. Suspendí el diálogo interno, cerré los ojos y me dejé llevar por el tsunami mental. Pensé que quizás me estaba muriendo, pero cuando los pensamientos me abandonaron inmediatamente me invadió una intensa e indescriptible calma. La idea de la muerte se disolvió. Desaparecieron los malestares y olvidé dónde estaba. El espacio tenía viscosidad, y el tiempo había desaparecido literalmente. Por primera vez en mucho tiempo no me sentía confundido, aunque no entendía nada de lo que sucedía. Olas de colores se estrellaban contra mi frente mientras mi cuerpo se retorcía involuntariamente. Estuve una eternidad surfeando colores cuando de pronto, detrás de un rojo azulado, apareció una figura de aspecto estravagante. Era un hombre de grueso bigote, que tenía cuatro brazos y me miraba con simpatía.


    Bijoy, dios ateo, cuadragésimo quinto avatar de Vishnú

     ¡Bienvenido, Teo, al mundo de las paradojas existenciales! Te estaba esperando...
     ¿Quién eres?, ¿cómo sabes mi nombre?
     Soy, Bijoy, el cuadragésimo quinto avatar de Vishnú. Y sé tu nombre porque no lo ignoro.
     Pero... ¿eres hindú?, ¿no hay un templo budista por ahí?
     Teo, Teo... ¿cuándo abandonarás la manía esa que tienes de clasificar todo? ¿Qué te resuelve saber si soy hinduísta o budista?
     ¿Qué... eres?
     ¡Uf, que cara! Bueno, bueno... te daré algunas palabras para que me clasifiques o elabores el prejuicio que quieras. A ver... ¡soy algo así como un dios ateo y particularista! ¿Contento?
     ¿Dios ateo?, ¡Particularista!... ¿Qué me dio Neleke?
     No metas a Neleke en esto. Eres tú quien ha venido de Europa interesado en el particularismo srilankés. Y yo, como te dije, soy un dios particularista. ¿¡Qué más quieres!?
     Yo vine a entrevistar a un gato sabio que...
     Sí, sí, ya lo sé. Estuviste con Sri Kadunganawa pero tu superproducción de lógicas y temores no te permitió entenderlo. Antesdeayer precisamente estuvimos hablando de tu caso con varias deidades. Es una lástima que hayas hecho un viaje tan largo para nada. Pero escúchame bien: Ahora tienes una última oportunidad, así que deja los conceptos solemnes de lado y trata de no usar la cabeza.
     ¿...?
     ¿Y?, ¿no vas a empezar la entrevista?
     ¡...!
     ¡Mierda! Eres duro... Igual te ayudaré... Ya que no preguntas empezaré a hablar yo. ¡Pero presta atención, que no pienso repetir las cosas!
     ..., ..., ...
       
    Bijoy disertando filosofía particular

     El particularismo es una filosofía que entiende que la realidad es un fragmento del cosmos suceptible de ser interpretado sensorialmente en forma parcial. Los seres vivos tienen capacidades sensoriales muy limitadas, que sin embargo les sirven para realizar una tímida aproximación a la dinámica de los mundos. El problema son los humanos, quienes a sus ridículas capaciades sensoriales les otorgan valores absolutos, y así terminan haciendo de sus relatos subjetivos gigantescos dogmas universales. Luego, por supuesto, se aterrorizan, se desquician... y arman unos quilombos de novela. ¿Vas entendiendo algo?
     Creo que sí... O sea que las interpretaciones sensoriales o percepciones son relatos subjetivos generados por los órganos sensitivos de un determinado ser vivo.
     ¡Exacto Teo! Y cada interpretación sensorial es «real», válida y legítima. Es coherente con los órganos que la generan. Lo que debes entender es que cada ser vivo tiene una estructura sensorial distinta, por lo tanto habrán tantos relatos del mundo como entes perceptivos. Y si todavía te funcionan algunas neuronas, deberías deducir que la realidad es un simple relato. Y como los relatos se caracterizan por ser efímeros e inestables, en cada interpretante pueden haber además varias realidades.
     Bijoy, ¿entonces la existencia es la condición coyuntural de un relato?
     Veo que vas entendiendo. ¿Te sigue pareciendo importante saber si soy hinduísta o budista?
     No... ¿Pero qué es un Dios?
     Dios es algo muy parecido a un No-Dios. Dios existe y no existe. Es real y no lo es. Todo a la vez. ¿Qué solucionas descubriendo a Dios o a su ausencia? ¡Nada!, ni el hambre, ni el dolor ni nada. Dios o su ausencia son solamente relatos, verosímiles para algunos e inverosímiles para otros. Que Dios exista o no, es totalmente irrelevante.
     ¿Entonces cuál es la concienca particularista?
     Aquella que vivencia a Dios o a su ausencia sin solemnidad, con humildad. Aquella que sabe que el único requisito que necesita una realidad para existir es ser verosímil. Por eso no hay que tomar tan en serio a la realidad, porque es algo demasiado esquivo. Además, cuando la realidad pierde solemnidad permite vivenciar el presente y recupera su capacidad para sorprendernos. La solemnidad sólo conduce al miedo y a conceptos retóricos, irrelevantes o erróneos.
     ¿Qué conceptos?
     Dios, propiedad, muerte, universal, poder, moral, verdad, etc. Recuerda que el cosmos está compuesto por infinitas particularidades y no tiene espacio para absolutos pretenciosos.
     ¿Quieres decir que la realidad de un hambriento también es irrelevante?
     Sí, pero la particularidad del hambriento no. No confundas las cosas... El hambre es una situación relevante, al igual que la crueldad o el desprecio, que requiere de nuestra intervención particular.
     Bijoy...
     ¿Sí?
     ¿Qué me dio de beber Neleke...?

         
    Sentí un fuerte calor y comencé a respirar con dificultad. Los malestares habían regresado. Tenía la boca seca. El vértigo se apoderó de mí y vomité varias veces.
    Abrí los ojos y estaba debajo de un gran árbol, en uno de los parques del Templo del Diente de Buda. No habían rastros de Neleke ni de Bijoy. El aroma a coco quemado persistía en el ambiente.
    Cuando me disponía a salir a la calle, escuché una risa pero no pude identificar de dónde venía. Apuré el paso.
    Sentí nostalgia de Barcelona.
    En la La Sagrada Familia no pasaban estas cosas.

    ¿Anonymous o Buda?
       
    Gato Teo


    (gatoteo@gmail.com)


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    (Viajes: Sri Lanka)

    Una de las principales características de Sri Lanka es la exhuberancia de su fauna.
    A continuación, se expone una breve muestra de los animales
    que un viajero puede encontrar en la isla.



    Entre los animales fotografiados, hay UNO que es un impostor.
    Todos los animales que se ven en las fotos son nativos de Sri Lanka, excepto UNO.
    ¿Cuál es el bicho forastero?

    ¡Ejercite sus conocimientos de zoología!
    Envíe un correo a gatoteo@gmail.com
    indicando el número que corresponde al animal impostor.

    Entre los primeros 500 concursantes que acierten, se rifará un Budita de plástico
    con maravillosos efectos de luces (no se incluyen las pilas).

    No se pierda este fabuloso premio... ¡participe YA!
         


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  • 09/30/12--11:40: Problemas de Identidad

  •      Una de las principales limitaciones de los Homo sapiens es su incapacidad para reconocerse a sí mismos: Los humanos no tienen ni la menor idea de quienes son. Llevan milenios intentando descubrirse y sólo han logrado configurar algunos ingeniosos juegos de palabras como «Pienso, luego existo» y «Ser o no ser». En el Siglo XX algunos filósofos intentaron responder a la pregunta sobre la identidad personal relativizando contextos, como José Ortega y Gasset («Yo soy yo y mi circunstancia») o Jean Paul Sartre («Yo soy yo y mi situación»), pero fue el Premio Nóbel José Saramago quien en el año 2002 expresó una mayor precisión conceptual. En una entrevista que le realizara la periodista Silvia Lemus a raíz de su libro El hombre duplicado, Saramago dijo: «Creo que nos hemos puesto de acuerdo en los últimos tiempos en que el yo no existe, no hay nada de constante, de permanente.» «La pregunta de quién es el otro no tiene respuesta, y tampoco tiene respuesta la pregunta de quién soy yo.» «Hablando con franqueza total, no sé quién soy... soy José Saramago, soy escritor y soy portugués, pero ¿qué significa eso? Esas no son respuestas a la pregunta ¿quién soy yo?»
         Saramago pensaba que «... podemos escribir mil páginas sobre nuestra vida, pero al final seguiremos sin saber quién somos... El yo decididamente se tambalea, no existe. Si existiera sería algo constante, permanente a lo largo de toda nuestra vida, pero el niño que fuimos quedó atrás igual que el adolescente o el adulto y hemos ido cambiando. Por muchos puentes que uno construya en dirección al otro no llegará nunca a saber quién es. Si uno no sabe quién es, ¿cómo va a saber quién es el otro?»
         Esta idea de Saramago respecto a la ausencia de la conciencia del yo en humanos se puede comprobar fácilmente si se le formula a distintas personas la pregunta «¿Quién eres?»
       
         Las respuestas más comunes que se pueden recibir son:

    1- Contesta con un nombre. Por ejemplo «Alejandro», sin detenerse a pensar que deben existir miles de sujetos también etiquetados por sus padres como «Alejandro». Por lo cual la etiqueta (o tag) de «Alejandro» no logra definir ni siquiera una generalidad. Un caso similar ocurre con el apellido. Además uno le preguntó quién es, no cuál es el nombre que le pusieron sus padres al nacer.
    2- Contesta con un logro personal que considera destacado, en muchos casos de dudosa legitimidad. Por ejemplo: «Soy Máster en Pedagogía». Este punto es delicado, ya que resulta muy improbable que una persona que se define así lleve el documento original que certifica el citado Máster. Además uno le preguntó quién es, no qué tipos de estudios completó.
    3- Contesta con su edad y/o nacionalidad. Por ejemplo: «Soy española, tengo 38 años». Pero si se tiene en cuenta que España tiene alrededor de 48 millones de habitantes, y que hace 38 años nacieron en el mundo miles y miles de personas de distintas razas, el hecho de ser española y tener 38 años se deriva en una información irrelevante a la hora de definir una identidad. Además uno le preguntó quién es, no en qué país nació o hace cuántos años lo hizo.
    4- Contesta asegurando la propiedad de algo. Por ejemplo: «Soy el propietario del departamento del primer piso». En este caso el consultado reduce la complejidad de su identidad a la simpleza de un inmueble, lo que revela solamente mezquindad existencial. También es muy común escuchar respuestas del tipo «Soy el dueño del Fiat Palio azul», con lo que se agudiza el matiz del ejemplo anterior. Además uno le preguntó quién es, no qué tiene.
    5- Contesta con un posicionamiento filosófico o una convicción ideológica. Por ejemplo: «Soy neohegeliano de izquierda». Este tipo de respuestas generan una particular confusión, porque es como si a la pregunta «¿Qué hora es?» se la tratara de resolver con «Nublado» o «Domingo». Los neohegelianos de izquierda son sólo una leyenda urbana. Además uno le preguntó quién es, no cuál es el eje teórico de su onanismo intelectual.
    6- Contesta con preferencias musicales. Por ejemplo: «Soy fan de Britney Spears» (o Wendy Sulca, o Fito Paez, etc.). En este caso ya no podemos hablar de desconocimiento de la propia identidad, sino que estamos en presencia de una literal desintegración del «Yo».
    7- Contesta con una adherencia a íconos populares o populistas. Por ejemplo: «Soy hincha de Boca y peronista». Esta es una respuesta típicamente argentina que comúnmente se acompaña con frases como «¡El Diego (Maradona) es lo más grande que hay!», «Messi pecho frío» o «¡Viva Perón, carajo!». Además uno sólo le preguntó quién es.
    8- Contesta con su creencia religiosa. Por ejemplo: «Soy católico apostólico romano». Pero ser católico en el siglo XXI sólo define una voluntad de frenar cualquier evolución que se manifieste en los tejidos sociales, no configura identidad alguna. Además uno le preguntó quién es, no de qué creencia dogmática es víctima.
    9- Contesta con su elección sexual. Por ejemplo: «Soy lesbiana». Lo cual es equivalente a contestar «Me gusta más el color rojo que el amarillo», o «Prefiero la paella a la fideuá». Y uno le preguntó quién es, no qué gustos tiene.
    10- Contesta con un episodio coyuntural o una acción pasada. Por ejemplo: «Soy la que le tiró la piedra al loro», o «Soy el que se folló a la hermana del Xavi». Pero en la vida de una persona suceden infinidades de cosas, y definirse por sólo una de ellas es perderse sin remedio en los laberintos de la ontología. Además uno le preguntó quién es, no qué estupidez hizo.

         Está claro que la confusión humana con respecto a su identidad tiene dimensiones extraordinarias, por lo que intentaré desde mi pragmatismo felino realizar un breve tutorial para intentar aclarar en forma muy simple el meollo del asunto.
         Para intentar visualizar su identidad, los humanos deberían en una primera etapa reconocer los principales parámetros de su especie. Una vez que han tomado conciencia de la especie a la que pertenecen, deberían implementar una segunda etapa de conciencia para aproximarse así a características propias más personales. Por ello habría que reconocer dos tipos de contextos identitarios: un contexto de identificación general, que define la especie animal a la que se pertenece; y un contexto de identificación particular, que precisa las características sobresalientes de un sujeto determinado.
         A continuación se exponen algunas respuestas verosímiles a la pregunta «¿Quién eres?», en los citados contextos.

    CONTEXTO DE IDENTIFICACIÓN GENERAL
     ¿Quién eres?
     Soy alguien que, al igual que la gran mayoría de los individuos de su especie, no tiene conciencia grupal.
     Soy un individuo aterrorizado que pertenece a una especie depredadora que desde hace algunos de siglos se ha transformado en plaga.
     Soy una persona que refleja la estadística media de una especie cruel y violenta que se dedica a hacer estragos en su hábitat natural.
     Soy alguien que, a diferencia de las aves migratorias, las mariposas Monarca, las hormigas o los pingüinos, ha perdido la capacidad de pensarse a sí mismo como especie biológica, asegurándose así un futuro incierto y trágico.
     Soy un sujeto absolutamente irresponsable, que jamás mide el impacto real de sus acciones.
     Soy una persona fetichista, que rige todos sus actos (éticos y estéticos) en función de un conjunto de supercherías y creencias delirantes.
     Soy alguien que, a pesar de haber completado estudios terciarios y leer buena literatura, es profundamente ignorante, porque no logra superar el miedo a la muerte ni disfruta el aire fresco de una mañana cualquiera.
     Soy una persona que conoce perfectamente el patético estado de las sociedades modernas, pero que no tiene el valor de hacer nada para generar un cambio.
     Soy un individuo que no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor, portador de una contundente torpeza para vivir, con grandes limitaciones para sentir placer, y que a pesar de todo se cree alguien especial.
     Soy algo muy poco especial y corrupto que se siente único e inmaculado.
     Soy una vulgar bolsa de carne que contiene huesos y agua, y que comete el error de considerase un ente exclusivo en el infinito del universo.
     Soy una persona haragana, egoísta y sin ideas, que disfruta de los placeres de la vida gracias al trabajo de los demás.
     Soy alguien que sabe disimular muy bien su profundo odio por las personas de raza negra y su desprecio por los débiles, enfermos, pobres, y homosexuales.
     
    CONTEXTO DE IDENTIFICACIÓN PARTICULAR
         Generalmente la gente se define a sí misma enumerando sus principales virtudes o logros sociales, y ocultando celosamente todo aquello que puede ser mal visto a escala social. De esta manera se puede apreciar que un humano sin conciencia del yo confunde la identidad con el marketing, en una suerte de capitalismo psíquico o espiritual. Por eso, una aproximación verosímil a la propia identidad debería estar compuesta por una descripción más completa, que refleje al menos un mínimo de realidad.
         Veamos dos ejemplos:
    ¿Quién eres?
    Ejemplo en sujeto masculino
    Respuesta sin conciencia del yo:
     Soy periodista y escritor. Nací en Catalunya y tengo 35 años. Trabajo como freelance en distintos medios nacionales y soy autor del libro Masonería y crisis financiera. Vivo en pleno centro de Barcelona.
    Respuesta verosímil:
     Mi hobby es la escritura, y aspiro a poder ganar la atención de algún periódico local. Nací en Catalunya, tengo 35 años y me mantengo económicamente con una mensualidad que me depositan mensualmente mis padres. He colaborado con varias notas en la revista mensual de 24 páginas que edita un grupo de jóvenes en la biblioteca pública de mi barrio. Escribí un texto de 34 páginas titulado Masonería y crisis financiera, donde expongo la responsabilidad que tienen los Illuminati y sus contactos extraterrestres en la actual crisis económica que asola al mundo. Hice 23 fotocopias del texto, lo grapé y lo repartí entre mis amigos, ya que no pude vender ni uno. Vivo en un piso de 20 metros cuadrados sin célula de habitabilidad, en una callecita del Raval, en Barcelona. Aunque el tamaño de mi pene es muy pequeño, las novias que he tenido siempre han elogiado mi buena disposición para hacerles cunnilingus. Me encanta desayunar café con leche con ensaimadas.
     
    Ejemplo en sujeto femenino
    Respuesta sin conciencia del yo:
     Soy psicóloga. He realizado varios cursos de postgrado en EEUU y trabajo como consultora en recursos humanos para una importante empresa multinacional. Estoy casada y tengo un hijo.
    Respuesta verosímil:
     Pagué todas las cuotas en una universidad privada de psicología y obtuve el título de licenciada. También he abonado varios cursos de postgrado en EEUU y trabajo engañando asalariados en una empresa corrupta que evade impuestos y que lava dinero. Estoy casada con un perdedor de vientre generoso y tengo un hijo que no deseé. Soy muy insegura y desde pequeña tengo fantasías sexuales con mi padre, lo que me genera una fuerte angustia. Creo que es esa angustia la que me empuja a serle infiel a mi marido con el primero que se me cruza. Y creo eso porque el sexo no me motiva el placer, ya que soy frígida. Me gusta andar en bicicleta y juego bastante bien al paddle.

    _________________________________________
     
         Conclusión
         Si un humano se enfrenta a un espejo y trata de ser sincero consigo mismo, implementando la estructura de los ejemplos anteriormente expuestos, tendrá la posibilidad de realizar un importante avance en el camino del autoconocimiento. Y si no se suicida ni se deprime al descubrir su patetismo interno, se le abrirá un nuevo mundo ante sus ojos.

       
    Un servidor...
    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)

    Foto: L.R.

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  • 10/31/12--10:10: Humanos en blanco y negro
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    12 dibujos de Gato Teo
    (hacer click en las imágenes para agrandar)
      
      
    Empresario y pollo testigo

    Merienda

    Buffet libre

    Hostilidad

    Jesús, el Cristo

    Horóscopo

    Malestar en la cultura

    Oración (sujeto y predicado)

    Todo bicho que camina va a parar al asador

    Impulso natural

    Frankenstein return

    El vómito



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  • 11/30/12--14:49: Desencanto



  •      Durante mi última ronda nocturna por Ciutat Vella tuve la «suerte» de conocer a Aradia, una gata Bengalí de ojos verdes. Aradia participaba de una reunión donde se trataba el tema «La crisis que asola a los humanos». Su mirada me resultaba hipnótica y el movimiento oscilatorio de su cola alteraba mi torrente sanguíneo. La charla se centraba en algunas opiniones de los Desencantados, sobre todo aquella que dice que «la crisis financiera que afecta al mundo desarrollado de los humanos es la simple consecuencia lógica de una decadencia moral sin precedentes.»
         Debo confesar que me quedé en la reunión solamente para quedar expuesto al ángulo de visión de la bella Aradia.
         Un gato joven de nombre Lluis preguntó quiénes eran los Desencantados, y Aradia repondió con un tono propio de los felinos del país Vasco:
         — Los Desencantados son un colectivo clandestino contracultural con células militantes en numerosos países. A diferencia de los seguidores de Anonymous, los desencantistas no intervienen por internet (desconfían de la ideología de las nuevas tecnologías) y se mantienen en un total hermetismo frente a los medios de comunicación. Originarios de latinoamérica, los desencantistas organizan asambleas desde el año 2000 y se definen como una «pandilla intelectual de alcance global y acción concreta». Reivindican el vapuleado concepto de «pandilla», pero se desmarcan de grupos como los Mara Salvatrucha, los Bloods o los Latin Kings, a quienes consideran «lúmpenes reactivos» o «víctimas agresivas e ignorantes del capitalismo salvaje». ¿Te queda claro Lluis?
         — Sí, muchas gracias.
         El pelo de Aradia me volvía loco... En ese momento hubiera cambiado mi paquete mensual de pienso Royal Canin Persian Adulto (el de etiqueta morada) por la posibilidad de acicalarla un instante.
         Jazmín, el gato gay que vende yerba gatera en el carrer Ample, pensaba que sería de gran utilidad poder conversar con un desencantista.
         — Si lográramos hablar con alguno de ellos, podríamos precisar mejor el alcance de sus críticas –dijo Jazmín–. Ya saben que nuestra posibilidad de supervivencia en este planeta depende de la capacidad que tengamos para anticiparnos a las barbaries humanas, y para ello debemos conocer todas sus miradas, incluso las de la resistencia.
         — De acuerdo contigo Jazmín –dijo Aradia–, ¿pero cómo accedemos a un desencantista? Ya sabes lo esquivos que son. Nunca nadie ha logrado entrevistar a uno de ellos...
         Soy un gato viejo, con un prontuario de salud complejo, y disputar la atención de una gata hermosa en función de mi destreza física sería un suicidio. Quizás por eso deslicé una mentirita:
         — Yo conozco uno –comenté como al pasar.
         Todas las miradas se fijaron en mí y sólo se escuchaba el respirar de los presentes. No sabía cómo seguir...
         — Sí, buen tipo... Aunque un poco inestable en el plano afectivo... bueno, será un desencantista pero no deja de ser humano, ¿no? Creo que como es hijo único sus padres lo sobreprotegieron y...
         De repente Garfield, el gato dominante de la zona del Correo, me interrumpió:
         — ¿Dices que conoces un desencantista? –preguntó con ansiedad.
         Sabía que me estaba metiendo en problemas, pero Aradia me miraba. El mundo ya podía explotar en mil pedazos...
         — ¡Sí, claro! –afirmé con osadía.
         Con mi intervención la reunión había dado un giro radical. Me comprometieron a entrevistar a «mi conocido» y a compartir la información que obtuviera en una nueva reunión.
         Al regresar a casa esa noche mi irresponsabilidad se hizo patente: en vez de pensar en cómo contactar y entrevistar a un desencantista (tarea muy cercana a lo imposible), pensaba en los pliegues de las orejas de Aradia.


    Aquí estoy meditando, para aclarar mis ideas
         Al día siguiente tenía muy claro que había metido la garra. Pero de nada me servía lamentarme, así que realicé un minucioso estudio de la situación hasta determinar las tres opciones viables que tenía. A saber:
         1- Decir que mi supuesto conocido había desaparecido.
         2- Desaparecer yo mismo de Ciutat Vella por un tiempo.
         3- Buscar un desencantista y entrevistarlo.
         Las dos primeras opciones me parecían demasiado indignas, por lo cual no me quedó otra que elegir la tercera. Pero ¿dónde conseguir un maldito humano desencantista? Pensé en la forma en que me miraría Aradia si lograba la hazaña, terminé mi plato de pienso y salí a buscar mis pesquizas de confianza. Después de cinco días de búsqueda intensa, me invadió el pesimismo. Podía contactar con las escorts que atienden a varios futbolistas famosos, o podía obtener fotocopias de documentos que comprometían a algunos altos cargos de CIU, pero nadie me daba ninguna pista sobre los desencantistas. Mis pesquizas realizaron un «barrido inteligente» de Poble Sec y el Raval, y lo único que consiguieron fueron unos números telefónicos de tres indignados.
         El sexto día suspendí la búsqueda y me fui a la playa de la Barceloneta para pensar qué hacer. Y cuando mis pensamientos estaban más oscuros escuché a dos jóvenes que hablaban:
         — ... es peligroso. Su mirada mete miedo.
         — Para mí que estaba drogao el tío, ¡porque decir esas cosas!
         — Además no se entendía lo que decía... Yo lo único que entendí fue eso de «¡Haga cultura: mate un poli y un cura!»
         — ¡Joer con el tío! Vaya jaleo que lleva... A mí me quedó colgao eso de «Cuando alguien dice que el pueblo nunca se equivoca, en realidad está diciendo que al cliente siempre hay que darle la razón. Es la lógica populista más elemental...»
         — ¿Y qué quería decir con eso?
         — No sé... cosas que se le meten en la cabeza cuando está fumao.
         — Mejor que nos fuimos, a ese bar no hay que ir más...
         Inmediatamente supe que tenía una oportunidad. Esos chavales acababan de salir de un bar donde había un hombre poseído por un profundo desencanto. Si me apuraba y buscaba por los bares cercanos debía encontrar a ese hombre, y si la fortuna me acompañaba quizás conseguiría una pista. La cola de Aradia volvió a ondular en mi fantasía.

    La intuición felina potencia mi oficio periodístico
         En el tercer bar que entré vi que había un hombre canoso, de barba descuidada, que bebía una botella de vino tinto barato. Mi corazón latió fuerte cuando observé que sobre la mesa tenía el libro de Osvaldo Bayer sobre Severino Di Giovanni, el legendario anarquista italiano emigrado a la Argentina y fusilado por la dictadura de Uriburu en 1931. ¿Sería el personaje que había escandalizado a los chavales?
         A esta altura de los acontecimientos, no tenía nada que perder:
         — Disculpe, ¿le molesta que me suba a la silla para charlar un rato con usted? –pregunté con cierta timidez.
         — ¡Mierda! –exclamó sorprendido el hombre.
         — ¡Fuera de ahí gato mugroso! –dijo una camarera cubana con cierto sobrepeso que se acercaba amenazante con una escoba en la mano.
         Justo en el momento que estaba por saltar para huir de la ira caribeña, el hombre lector de Bayer la detuvo:
         — Tranquila... déjelo...
         La camarera giró y se dirigió hacia la barra, con un gesto contrariado.
         — Gracias –le dije.
         — Es que me descolocó un poco escuchar a un gato hablando...
         — No se preocupe, es normal que suceda. Es que en general somos muy reservados con los humanos.
         — Hummm..., ¿y por qué quieres charlar conmigo?
         — Es que hacía mucho tiempo que no veía a nadie leer un libro sobre Di Giovanni, y me pareció que sería interesante compartir algunas reflexiones sobre ese texto.
         Asintió con la cabeza. Mi estrategia para ganar su atención y posterior confianza parecía dar resultado.
         — ¿Así que conoces la historia de Severino Di Giovanni? –preguntó con leve entusiasmo.
         — Sí, es uno de mis personajes favoritos. En mi pieza tengo la foto de Severino pegada a la pared, entre Messi y el gato Fritz.
         — Humm... –de un trago terminó el vino que le quedaba.
         Se quedó mirándome sin pestañear, con un gesto inexpresivo. Un pelo le salía del agujero derecho de su nariz y le hacía un bucle. Pasaron algunos segundos de silencio sólido y decidí arriesgar:
         — Mire, en realidad tengo que reunirme con unos gatos que estudian el comportamiento humano y me he comprometido a llevarles información sobre una pandilla secreta llamada Desencantados. ¿Sabe usted algo de eso?
         Instintivamente levanté la garra para proteger mi cara y cerré los ojos, esperando lo peor. Al no sentir ningún impacto sobre mi ser comencé a abrir los ojos lentamente. El hombre me miraba fijo y no se le movía ni un músculo de la cara.
         — Sí te puedo ayudar –dijo con frialdad, casi con desencanto–. Y conste que lo hago sólo porque eres un gato. Pediré otra botella de vino, y mientras haya vino hablaré. Pero cuando se acabe el vino tú dejarás de existir. No descarto que seas un efecto colateral del vino que estoy tomando, o incluso un efecto tardío de la raya de ketamina que me casqué anoche. Pero seas lo que seas, tienes una botella de vino de tiempo. ¿Me entiendes?
         — Miau... Sí, sí.
         — Bien... Un encanto es un hechizo o un sortilegio que altera la realidad. Por lo tanto el desencanto es un estado de lucidez libre de conjuros, donde se percibe la realidad en bruto, sin alteraciones. Y un desencantista es un militante del desencanto.
         — ¿Tú eres un desencantista?
         El hombre se sirvió un vaso de vino y lo bebió con convicción, ignorando mi pregunta.
         — El mundo es curioso... casi llega a parecer interesante. Todo lo que no es paradojal resulta contradictorio. Por ejemplo, una paradoja sorprendente es la que poseen algunos ateos, que han logrado superar la superstición de Dios pero creen en supersticiones delirantes y abstractas como la justicia, el mercado, la libre competencia o la democracia. ¡Imagínate!
         — Miau...
         La botella de vino continuaba con su progresiva pérdida de volumen.
         — En la actual crisis financiera de los países dominantes, lo que se tambalea no es la economía, sino la moral. Las lógicas fetiches del occidente cristiano se desmoronan, y eso provoca la inestabilidad del sistema. Una crisis como ésta es muy fácil de prevenir: sólo hace falta regular la especulación desde el Estado. Y eso es algo tan simple como multar los sobreprecios. Sin sobreprecios no hay burbujas. En vez de prohibir la marihuana o el sexo en la vía pública se debería prohibir la emisión de sobreprecios o las estafas legales. Si un valor económico no puede deformarse, se hace inmune a la acción especulativa. Pero claro, eso no se aplica porque forma parte de la esencia del capitalismo...
         — Miau...
         — La retórica perversa del sistema sostiene estupideces increibles en la categoría de dogmas lógicos. Por ejemplo, desde el poder se sostiene que los heterosexuales no son gays. ¿Puedes imaginar algo más estúpido que eso? También se idolatra a personas con gravísimos transtornos afectivos, a quienes se les llama superdotados o genios. Quizás Albert Einstein y Pablo Picasso sean dos de los principales íconos de esos «genios» occidentales. En ambos casos se trata de crueles misóginos que destruían la vida de sus congéneres más cercanos en pos de un ego miserable. Pues yo preferiría un mundo sin teoría de la relatividad y sin cubismo, pero con mujeres felices, ajenas a las torturas domésticas de los «ególatras geniales».
         — ¡Miau!
         Sentí un glub-glub y me di cuenta que la charla había terminado, al igual que el vino.
         — No me has dicho tu nombre... –dije.
         Con la vista fija en la ventana de la calle, y casi con un gesto automático, puso 15 euros sobre la mesa, se puso de pie y se fue, sin ni siquiera mirarme. Apenas salió, vi que la camarera cubana agarraba la escoba con una sonrisa maliciosa.
         Salté de la silla y salí corriendo hacia el exterior.
         Alcancé a ver la silueta del hombre doblando la esquina.


         — ¡Tengo la entrevista! –le dije sonriente a Garfield.
         — ¡Genial! Ya mismo llamo a Jazmín y a todos los demás para que vengan.
         Pasó media hora y todos se reunieron alrededor mío. Todos menos Aradia.
         — ¡Empieza a contarnos la entrevista, estamos ansiosos por escucharte! –dijo Garfield.
         — Sí... pero, ¿y Aradia?
         — ¿Aradia? Estaba de paso, ayer regresó a Pamplona.
         Y mientras relataba las pericias de la entrevista, sentí en mi pecho una profunda sensación de desencanto.



    Gato Teo
    gatoteo@gmail.com



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  • 12/31/12--12:04: La muerte del libro
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    Cualquier persona más o menos culta sabe que la relación que existe entre los libros y nosotros (los gatos) es particularmente especial. En décadas pasadas, no era extraño entrar a una librería y ver a uno de los nuestros dormir plácidamente sobre algunas novedades de Seix Barral o Bruguera. Pero los tiempos han cambiado, y en los actuales negocios de ventas de libros (ex-librerías) hoy nos hechan a patadas.
    ¿Por qué se da esa situación? Porque los libreros y los últimos editores se extinguieron en la década de los ´90, y su lugar fue ocupado por los empresarios ignorantes que han montado las grandes corporaciones que actualmente dominan el mundo de las letras. Y claro... los empresarios odian a los gatos.

    En pocos años los empresarios hicieron de las suyas, y montaron enormes empresas que asfixiaron a libreros y editores. Librerías históricas comenzaron a cerrar y decenas de editoriales que tuvieron un papel fundamental en la cultura del siglo XX quebraron o fueron absorbidas por los delincuentes de traje y corbata.

    Esta transformación de la industria del libro incorporó una paulatina degradación del sector: Se comenzó a invertir más en publicidad y empezaron a bajar los sueldos de los traductores, redactores, diseñadores, y etc. Los individuos que usurparon el lugar de los editores se adaptaron al ejercicio de un conjunto de actividades amorfas, más vinculadas a la aridez de los balances contables que al negocio de las letras. Se implementó una precariedad laboral sin precedentes bajo el eufemismo "freelance", y los desocupados del sector se convirtieron en "autónomos". Los directivos modernos redujeron al mínimo los puestos laborales fijos y «limpiaron» las empresas de trabajadores con conciencia sindical. Muchas empresas editoriales se asociaron a grupos extorsivos multimedia (antes llamados «medios de comunicación»), y lograron presionar con eficiencia a los partidos políticos para obtener subsidios estatales o diversos privilegios. Las tiendas de ventas de libros comenzaron a ser atendidas por señoritas estúpidas de hermosas piernas o por jovencitos complacientes (y también estúpidos) de pelo corto. Y la casi totalidad de los concursos literarios pasaron a ser simples campañas encubiertas de promoción editorial, con los ganadores concertados varios meses antes de que el «jurado» emita su veredicto. Si a todo esto hay que sumarle la actividad de las mafias institucionales que defienden el copyright y los salvajes intentos empresariales por controlar los nuevos formatos emergentes, creo que los analistas de las nuevas tendencias estarán de acuerdo conmigo en que la «Era Gutemberg» está llegando a su fin.

    Todo lo que tocan los empresarios se prostituye, y el mundo del libro no pudo ser una excepción.

    Así hemos llegado a una situación decadente, donde se publican miles y miles de «libros spam» al año.

    Y lo más normal del mundo ante esta situación es que desaparezcan los lectores.

    Pero algunos se preguntarán: ¿Quién está detrás de todo esto?, ¿los Iluminati?, ¿el sionismo judío?, ¿Chavez y Fidel Castro?

    Nada de eso... Detrás de todo esto están los empresarios que genera el sistema, JUNTO A LOS ESCRITORES Y CONSUMIDORES DE LIBROS.

    ¿Qué hubieran hecho los empresarios si al bajar la calidad de los productos que fabrican (libros), la gente no los hubiera comprado? Seguramente habrían ajustado su producción a una alta calidad en edición y textos. Porque convengamos que a los empresarios lo único que les importa es el lucro; les da igual la ideología o la excelencia que pueda tener una obra (en realidad su cerebro no les permite reconocer ese tipo de variables). Las editoriales modernas solo se atienen a seguir la evolución del mercado del libro para abastecerlo y generar lucro. O sea, lo mismo que hace un fabricante de zapatos o un mayorista de bolsitas de nylon.

    ¿Qué harían las editoriales si los escritores se negaran a corromperse en los concursos literarios arreglados? Pues, seguramente le dejarían eso de los concursos a otros ámbitos más transparentes. 
    ¿Qué pasaría si volvieran a aparecer escritores preocupados por el arte del lenguaje y no por su ombligo? Porque aquí también habría que rendirse ante la evidencia y reconocer que el presente literario está protagonizado por un conservadurismo rancio, ajeno a cualquier solidez «formal o informal». Y que autores de éxito como Michel Houellebecq, y tantos otros acomplejados, no tienen la más mínima posibilidad de perdurar en el tiempo porque son el resultado temporal de una publicidad mediática.



    En mi opinión, la actual crisis del libro tiene tres tipos de protagonistas, en igualdad de responsabilidades:

    1- Los empresarios, por su naturaleza.

    2- Los lectores, por su pasividad acrítica.

    3- Los escritores, por querer parecerse a los empresarios.




    En la antigüedad, la gente tenía libros en sus casas


    Conclusión

    Probablemente las predicciones mayas del 2012 hacían referencia al fin de la literatura.

    O quizás los jinetes del apocalipsis sean 3 (el empresario, el lector y el escritor) y no 4 como dicen los textos sagrados.

    Sea como sea, y aunque la idea siembre terror entre los humanos conservadores que se creen románticos, la literatura tal como la conocemos está llegando a su fin.

    Los síntomas de esta próxima defunción son muy concretos:

    - Nadie roba libros porque no tienen valor de reventa.

    - La gente deja de leer, y no pasa nada. Ni tiene menos sexo con sus semejantes, ni rinde menos en sus estudios.

    - Algunos sujetos que siguen aferrados a los libros, tienen problemas de relación, ya que suelen ser considerados por su entorno como «retros», aburridos o intelectuales (usado como sinónimo de onanista). Por eso a veces leen a escondidas.

    - En los living de los hogares ya se han erradicado las librerías, las cuales han sido reemplazadas por muebles de diseño o televisores panorámicos de plasma.

    - Se editan porquerías monumentales y nadie se queja.

    - Al igual que el magma inquieto que quiere salir por la boca de un volcán, el formato de papel ha comenzado a ser inestable. Es un hecho que las nuevas generaciones de humanos accederán a lecturas solamente en sus formatos digitales.




    Ni epub, ni pdf: Papiro egipcio


    Epílogo

    Antes del invento de la imprenta, no existía la literatura como se la conoce hoy. A nadie se le ocurría escribir algo como En busca del tiempo perdido (Marcel Proust), y las creaciones literarias se afirmaban en la oralidad. Además, los libros no se imprimían en papel. La escritura se realizaba en formatos diversos (papiros, piedras, etc.), que requerían de determinadas condiciones de elaboración. Ese sistema de comunicación respondía correctamente a las coordenadas espacio-tiempo que poseían las psiquis de los sujetos que vivían la época. O sea, ese sistema de escritura-comunicación generaba identidad en los Homo sapiens de entonces. Con el paso del tiempo, ese sistema dejó de funcionar, cosa que interpretó a la perfección el alemán Johannes Gensfleisch, que hacia el año 1420 cambió su apellido por Gutenberg. Este hombre, considerado el padre de la imprenta moderna, inventó un sistema de reproducción de la escritura que representaba con presición las complejas abstracciones mentales de los «nuevos individuos» que emergían del fin de la Edad Media. Y bueno... eso ha durado hasta hoy.




    Texto cingalés sobre piedra

    Todo ha cambiado en la historia del mundo. El cambio ha sido (y es) constante, y supone infinitas muertes y nacimientos. ¿Cómo algunas personas pueden suponer que la literatura es eterna, o que los libros de papel son inmortales?

    Los gatos, que no tenemos tanta resistencia existencial como los humanos, entendemos que si desaparece la literatura tal como la conocemos hasta ahora es porque ya no nos representa. Y en vez de ponernos en víctimas como hacen los conservadores bípedos, estamos felices y eufóricos por la expectativa del cambio. Tendrá que aparecer (o ya ha aparecido y todavía no se manifiesta con intensidad) una nueva forma de abstracción que sustituya a la obsoleta literatura, y un nuevo sistema de registros que deje bien enterrado al libro de papel (que a esta altura solo genera pésimos productos y desequilibrios ecológicos por deforestación).

    Estamos en esos puntos de inflexión maravillosos donde hay que redefinir todo. La filosofía que circula por las academias no sirve para nada, porque habla de las coordenadas de un tipo de sujeto histórico que ha desaparecido. La ciencia se hace cuántica. Los erotismos se diversifican. La genética tiende a copar la medicina. Desapareció la autonomía política de todos los estados del mundo... Hay que barajar y dar de nuevo.


    El libro ha muerto... ¡viva la creatividad!


    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)


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    Tiembla el crimen: ha llegado el Capitán Menganno

         Las calles de Lanús (Argentina) son más seguras desde principios de 2010. Es que cuando la tarde comienza a madurar, un sujeto enmascarado monta su Zanella 125 para patrullar el barrio y defender a los más desprotegidos de los villanos de turno. Su traje acolchado tiene los colores de la bandera argentina, un escudo esférico antibalas reposa en su espalda, y su cinturón guarda celosamente un bastoncito y un peligroso spray de pimienta.
         Es real. Se trata del primer superhéroe argentino del siglo XXI.

    Menganno ha dejado obsoletos a los personajes de  la Marvel

         Lamento contradecir a los funcionalistas que entienden que la totalidad de las variables del mundo se movilizan por índices económicos: el Capitán Menganno es una realidad absolutamente tangible. La gente le pide consejos y los niños se sacan fotos con él. Incluso los domingos concurre a las canchas de fútbol para proteger a los hinchas jóvenes de su amado Club Atlético Lanús (fundado el 3 de enero de 1915) de las acciones violentas de los «barras bravas».

    El Messi de la justicia

         Convengamos que Argentina no es un país fácil para un superhéroe. Y no lo digo por la incidencia de villanos, que los hay en abundancia y sofisticación, sino por las coordenadas sociales del sentido común. La prensa argentina, plagada de narcisistas metrosexuales más propensos a la cocaína que al periodismo, aprovechan el contexto para la burla. Y los amargados refutadores de leyendas intentan desacreditar al héroe denunciando complejos desviacionismos psicológicos. Pero en realidad nadie logra doblegar al Capitán Menganno.

    Los niños de Lanús están protegidos
         Hay algunas particularidades que hacen de Menganno un titán mucho más eficiente que Batman o Spiderman. Y es que, a diferencia de los anteriormente citados, no tiene prejuicio con las redes sociales. En Facebook, por ejemplo, tiene cerca de 40.000 fans (me incluyo entre ellos). Y para dimensionar el fenómeno en su verdadera amplitud, hay que agregar que es el primer superhéroe de la historia con serias inquietudes pedagógicas, ya que ha fundado una «Escuela de Superhéroes» donde los alumnos aprenden a ser buenos. Y es el mismo Menganno quien firma y entrega los certificados oficiales de superhéroes. Como la idea principal es alejar de la violencia a los niños, la Escuela recibe armas a cambio de juguetes. Las clases son gratuitas y cuentan con la colaboración de un enfermero, un bombero y un policía. Los alumnos aprenden técnicas básicas de primeros auxilios, nociones de seguridad y defensa personal, uso de matafuegos y memorización de números de emergencia, entre otras cosas. También se enseña a ayudar a los ancianos y a ser solidarios con los vecinos. Los niños que hacen bien los deberes, reciben como premio una nutrida merienda en la «Cueva de Menganno», que es el sitio secreto del titán.



    Aspirantes a superhéroes
         Pero el Capitán Menganno no sólo forma superhéroes y defiende de los ladrones a las abuelitas de Lanús que van a la verdulería. Su sensibilidad lo ha llevado a subastar su gloriosa «mengannomoto» para ayudar al niño Nicolás Borjas a viajar a China para un implante de células madres.
         Su humildad lo induce a afirmar que su mayor poder es el de llamar la atención, pero después de lo expuesto anteriormente ¿queda alguna duda acerca de la naturaleza real de sus superpoderes?
         De todas maneras, la vida de superhéroe tiene sus riesgos. En enero de 2013, Menganno fue atacado junto a su mujer por tres malechores. En medio de una lluvia de balas, el Capitán cubrió con su propio cuerpo a su pareja y repelió a los malvivientes con su pistola Glock calibre 40 (que por suerte justo llevaba ese día). Milagrosamente, tanto él como su mujer resultaron ilesos. Lo paradójico fue que se convirtió en el único imputado del caso, ya que su permiso para portar armas estaba vencido. Posteriormente la policía y la prensa revelaron su identidad secreta, lo que ha significado un duro golpe que pone en peligro su vida (los delincuentes podrían querer vengarse).
         Frente a esta coyuntura, el Capitán Menganno (43 años) ha anunciado que se tomará un breve descanso en su lucha contra el crimen. “Por los hechos de público conocimiento de los que fui víctima se hablaron muchas barbaridades, de las que ya mi abogada se está ocupando. Lo que más me duele de todo esto es que hay personas, vecinos, que creen que Menganno es una basura y un mal tipo. Esto me hizo replantear muchas cosas y tomé una decisión. Si bien voy a seguir colaborando con los que me necesiten, se viene la versión Menganno HDP (Héroe De Perros). Ayudaré a esos hermosos animalitos de la calle”, le confirmó al periódico Crónica en exclusiva.



    Ampliar información:
    http://www.facebook.com/sultano.mengano
    http://www.facebook.com/pages/Menganno-Tu-super-Heroe/117951504884718
    https://www.youtube.com/watch?v=dhtoOIRgAU0
    https://www.youtube.com/watch?v=ItHuJcVagOE
    https://www.youtube.com/watch?v=0XjR4QGx_0s
    https://www.youtube.com/watch?v=ta_ufOVx9kg
    https://www.youtube.com/watch?v=9xWWRX_zftA


    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)



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  • 02/28/13--09:36: Recuerdo de Manolo Literal


  •      Uno de los humanos más extraños que he conocido en Barcelona es sin duda Manuel Gómez Salerno, a quien sus más íntimos llamaban Manolo Literal.
         A Manolo lo conocí una tarde de primavera en el parque de la Ciudadella. Me lo presentó mi amigo humano Eduardo Ribó Bastian, un intelectual argentino de fuste que al día siguiente daba una conferencia en el Campus de la Ciudadella de la Universitat Pompeu Fabra (Aula 40.213 del edificio Roger de Llúria). Eduardo iba a disertar sobre La ausencia de eufemismos en niños menores de 7 años, y al parecer ese tema entusiasmaba mucho a Manolo.
         Eduardo y Manolo se conocían desde hacía muchos años y compartían la pasión por el conocimiento del lenguaje. Y cada vez que se veían no paraban de hablar sobre retórica, pragmática o análisis del discurso.
          (...)
          El hecho de que los niños no usen ningún tipo de eufemismos para expresarse prueba que la ambigüedad del lenguaje es una perversión construida socialmente –dijo Manolo mientras caminábamos al costado del Parlament de Catalunya.
          Es probable, pero no quiero hacer especulaciones sociológicas. Lo que quiero demostrar es que en esa etapa de la vida, los niños toman tan en serio al lenguaje como a los juegos. Y ésa actitud configura las dimensiones de una experiencia real –comentó Eduardo. Las actividades lúdicas, tienen en los niños, una coherencia existencial muy poco estudiada...
          Bueno... me voy porque llego tarde al veterinario –mentí yo. Es que tengo un dolor en las vías urinarias que me preocupa...
    Cuando los humanos comienzan a hablar cosas demasiado abstractas, yo suelo recurrir al viejo truco del veterinario.
         
         A la semana siguiente me encontré a Manolo caminando por el Passeig Colom y, por decir algo, le pregunté cómo había ido la conferencia del Campus. Me contó que Eduardo había estado brillante, y que al final se había generado un diálogo con el público muy interesante.
         Y así, entre casualidades y coincidencias, nos seguimos cruzando en la calle con Manolo hasta hacernos amigos.
         Manolo había nacido en Soria, en 1969, pero desde pequeño vivía en Barcelona. Trabajaba como traductor para un departamento de la Generalitat, y su sueño era tener una librería. Estaba casado con una catalana muy seria, mayor que él, y no tenían hijos. No era un tipo muy simpático, pero me interesaba mucho el entusiasmo que sentía por el lenguaje. Para él las palabras debían tener una coherencia absoluta y no aceptaba que la gente le hablara con falta de precisión. Él, por ejemplo, no creía en los sinónimos. Decía que las palabras habían sido creadas para hacer alusión a cosas o fenómenos muy particulares, y que por lo tanto no se podían utilizar con sentidos diversos. Pensaba que el alcalde era un imbécil, pero no un idiota o un subnormal. Tampoco lo consideraba un estúpido, un babieca, un pelele o un tonto. Era claramente un imbécil. Para Manolo, idiota era el obispo, y «obispo no era sinónimo de alcalde». Subnormal era el jefe de los Mossos d'Esquadra; babieca era la empleada de Telefónica que atendía en la sucursal de Via Laietana y Jaume I, y pelele era el gay que evalúa los pisos en alquiler de la Cambra de la Propietat Urbana. Manolo era así: un ferviente defensor de llamar a las cosas por su nombre y un enemigo acérrimo de los sinónimos.

         Las conversaciones con Manolo siempre eran muy animadas:
          Teo, una cosa es la mentira y otra muy distinta es la inexactitud. La mentira es siempre voluntaria, y por lo tanto ética, en cambio la inexactitud no. La inexactitud tiene que ver con la falta de conocimientos o con carencias interpretativas, o sea con la ignorancia.
          ¿Es exacto entonces si yo digo que los de La Caixa son todos unos gilipollas?
          ¡No puedes decir eso, porque no es así! Algunos sí son gilipollas, pero muchos otros son burócratas. También los hay «culos fruncidos», tarados y estúpidos, pero no me puedes decir que son todos unos gilipollas. Ni siquiera es correcto afirmar que los dirigentes del PP o de CiU sean todos gilipollas...
          ¡¿No?!
          No, para nada... en esos partidos hay muchos corruptos, ladrones, mentirosos y cínicos, además de varios hijos de puta. Pero gilipollas sólo hay un puñado.
          Vaya, me quedo más tranquilo...
          Insisto Teo, no se puede andar por la vida diciendo cualquier cosa. El lenguaje tiene sus propios paradigmas. La palabra «suicida» se creó para aludir a las personas que se quitan la vida; y con la palabra «silla» se hace referencia a un asiento con respaldo, generalmente de cuatro patas, donde cabe una sola persona. Y el lenguaje es eso: una persona que se quita la vida no es una silla.

         No coincidía siempre con las afirmaciones de Manolo, pero su literalidad generalmente me dejaba sin palabras.


    ... Y el lenguaje es eso: una persona que se quita la vida no es una silla.

         Manolo también era poeta y había publicado un libro muy raro que se llamaba Imágenes y sonidos particulares (publicado por la editorial Sigueleyendo, de Cristina Fallarás), que no terminaba de convencerme. Su obsesión por la precisión en las palabras, a mi entender, le quitaba calor a las composiciones. Y entonces si quería describir una determinada música, escribía sobre «captación de vibraciones». Sus poemas de amor hablaban sólo de «empatía subjetiva», y por color entendía a «la percepción visual que generaba su cerebro al interpretar las señales nerviosas emitidas por los fotorreceptores de la retina de sus ojos cuando reaccionan ante determinadas longitudes de onda del espectro electromagnético». Para mí, su estilo poético pecaba de un exceso de realidad.
         Pero más allá de sus poesías, donde realmente su literalidad generaba conflictos era en el campo de la comunicación. Si alguien a quien no conocía demasiado lo saludaba por la calle y le decía:
         — Hola Manuel, ¿cómo estás?
         Él contestaba:
          Mira, me puedes saludar pero no hace falta que me invadas. No nos conocemos tanto como para que te cuente cómo estoy. Eso es algo que pertenece a mi intimidad.» 
         Y resulta que ese tipo de actitudes comunicativas lo aislaba un poco. Es que aparte de no creer en los sinónimos, Manolo había perdido todas las metáforas.

         Una noche, cuando regresaba con su mujer a su casa del Raval luego de cenar en un restaurant del barrio, un hombre alto lo interceptó y le apuntó a la cabeza con una pistola calibre 38.
          Dame la billetera o disparo le dijo el hombre.
          Ni lo sueñes contestó él.
         Nadie se explicó cómo, siendo él tan literal, esa noche ignoró la literalidad ajena.
         En el funeral, sus conocidos estaban conmocionados por la tragedia e intentaban encontrar un sinónimo para la palabra «muerte».
         No lo lograron.
       
       
    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)

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  • 03/30/13--12:34: El futuro ha muerto

  •      Es curioso el funcionamiento de lo que el sociólogo francés Pierre Bourdieu llamó en su momento «campos de legitimación cultural». Porque resulta que a la ciencia ficción se la considera un subgénero literario –con mucho «sub» y poco «género»– que generalmente se encuentra en apartados marginales de librerías bajo un cartelito que dice «Ciencia Ficción», nunca en la sección de «Literatura». Nunca se encuentra una novela de ciencia ficción al lado de una de Paul Auster, por ejemplo, aunque el apellido del autor comience con la letra «A» y sea estadounidense. Pero no vamos a entrar en esa cuestión porque es una discusión muy vieja...
         La cosa es que en el año 1968, el genial escritor Philip K. Dick escribió su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, obra que el director Ridley Scott adaptó para el cine en 1982 bajo el nombre de Blade Runner. Y en 1984, William Ford Gibson, otro escritor genial –que inventó la palabra «ciberespacio» para hacer referencia a los espacios virtuales originados en las redes informáticas–, publicó su novela Neuromante. Estas dos novelas supieron conjugar de manera brillante una depurada estética literaria con un nivel de reflexión filosófico y político que se adelantó por décadas a los análisis de los catedráticos de las universidades más prestigiosas del planeta. Si bien podemos considerar que no es demasiado mérito superar a las reflexiones de los catedráticos modernos, que todo el mundo sabe que desde fines de los 70 no arriesgan nada y se dedican sólo a cobrar becas y cuidar sus espacios de privilegios en los ámbitos académicos, sí resulta sorprendente observar cómo las citadas obras han acertado en cada uno de los paradigmas planteados en sus páginas.
         Estas obras, junto a muchas más que emergieron a su alrededor (de autores y autoras como Bruce Sterling o Pat Cadigan), configuraron un corpus literario que los editores denominaron «Cyberpunk», término utilizado por primera vez por el escritor Bruce Bethke para titular un cuento suyo.
         A diferencia de la ciencia ficción clásica, el cyberpunk incubó un gérmen libertario que se tradujo en un escepticismo social radical. Los autores del cyberpunk vislumbraron un futuro sin futuro, o sea un futuro construido por el rotundo éxito del capitalismo –oponiéndose así a las predicciones de la izquierda– y sufrido por la inmensa mayoría de sus «espectadores» –oponiéndose así a las predicciones de la derecha–. El cyberpunk hablaba de sociedades sin autonomía política, explotadas despiadadamente por corporaciones multinacionales y empresarios sin escrúpulos (¿los hay con escrúpulos?). Los «cyberhéroes» eran hackers, frágiles y solitarios, que conservaban un criterio de justicia y desafiaban como podían al sistema «democrático» (¿Anonymous?). Estos individuos –verdaderos anarquistas modernos–, obligados a adoptar la clandestinidad como forma de vida, debían eludir como única forma de supervivencia a la violenta y cruel policía del sistema (muy similar en las descripciones a los Mossos d'Esquadra de la Generalitat de Catalunya).
         Los autores del cyberpunk interpretaron al futuro como un habitat de alta tecnología y un bajo nivel de vida, poblado por seres totalmente invadidos y controlados, saturados de publicidad. «Cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un humano. Y podemos hacer casi cualquier cosa a las ratas. Es duro pensar en esto, pero es la verdad. Esto no cambiará con cubrirnos los ojos. Esto es cyberpunk», decía Bruce Sterling.
         En el clima post-industrial del cyberpunk de los ‘80 no era posible definir con precisión los géneros y los sexos, y el universo queer y sus prácticas eróticas se hacían presentes con lujo de detalles –dos décadas antes que en el lúcido Manifiesto contra-sexual de Beatriz Preciado–.
         Con elementos técnicos de la novela policial negra y el post-estructuralismo de Foucault y Deleuze (¿intuición?), los escritores del cyberpunk se opusieron al romanticismo y sus utopías, y expresaron su malestar social y cultural posicionándose en contra de la propiedad intelectual y defendiendo la libre circulación de la información y todo lo que garantice los derechos de privacidad de la población.
         El cyberpunk como metáfora de rebelión contra la dictadura del empresariado, y como protesta ante la corrupción de los gobiernos y la vigilancia tecnológica, hoy ha dejado de ser ciencia ficción para pasar a ser actualidad. Hemos llegado finalmente al futuro, y no era como lo planteaba Julio Verne o Asimov. Y lo más inquietante de todo es tomar conciencia de que nunca nos dimos cuenta de que el futuro era un recurso natural: como lo hemos gastado, se ha disuelto y se ha hecho presente. «Si hay un futuro, está en las estrellas» piensa Stephen Hawking.
         Por eso ahora nos encontramos ante un nuevo paradigma: queremos mirar hacia adelante pero la vista se nos va hacia atrás. ¿Qué sucede? Es que ahora la ciencia ficción está en el pasado, no en el futuro como antes. Ahora es ciencia ficción hablar de sociedades con autonomía política y es utópico pensar en almorzar con la familia sin que suene el teléfono para ofrecer alguna promoción patética de Jazztel o Movistar (Telefónica). La fantasía que podemos elaborar hoy en día es un prado con animales salvajes, es imaginar un río no contaminado o un país con diversidad biocultural. Es la nostalgia del Homo unplugged.
         Dios tampoco cuenta en esta historia, porque siempre fue una bomba de humo para distraer a los ingenuos, o una excusa para matar.
         Adelante ya no se ve nada. La ambición de unos pocos hijos de puta y la ignorancia de millones han terminado por destruir nuestro futuro. Los mitos culturales se han disuelto y ahora todos somos queer, aunque la mayoría no lo acepte.
         Sólo nos queda el presente, y hay que cuidarlo porque en él viviremos el resto de nuestras vidas (Facundo Cabral dixit).


    A ver... hummm... creo que ha quedado un poco pesimista la nota. Y el pesimismo está muy mal visto en este presente sin futuro. Nadie quiere pesimismo, y menos críticas. Desde la psicología me diagnosticarán depresión, y la totalidad de los seguidores de la new age me esquivarán, porque «la mala onda se contagia» («mala vibra» –por vibración– también se dice, o simplemente «mala energía»). El filósofo español Fernando Savater, si me llega a leer, me querrá vincular a la ETA y pedirá a las autoridades policiales que me detengan. Los estudiantes y graduados en Administración y Dirección de Empresas pondrán la dirección de este blog en los sistemas de filtrado de los navegadores Internet Explorer y Mozilla Firefox, para evitar que sus hijos entren en contacto con los pensamientos oscuros. Los cristianos me desearán el peor de los infiernos, aunque no haya dicho nada del Papa Francisco I. Y ni hablar de lo que me pueden llegar a hacer los entusiastas de la PNL (Programación Neurolingüística) si detectan que no digo algo positivo. Otros también me podrían acusar de apocalíptico o vaya a saber qué mierda... uf!, sí... quizás debería agregar algo positivo. No me quiero quedar tan solo. Ya sé que más vale solo que mal acompañado, pero... A ver qué me sale...


         Bueno, pero no hay mal que por bien no venga. El hecho de que nos hayamos quedado sin futuro no implica que se acaba el mundo (hoy o mañana, por lo menos), y nos ofrece el privilegio de vivir en uno de los momentos históricos más determinantes de la historia: su fin. Pero al contrario de lo planteado en El fin de la historia (1992) de Francis Fukuyama, donde ganaban los buenos, o sea la democracia liberal, en este fin cyberpunk de la historia que planteamos desde el blog ganan los malos, o sea la democracia liberal.
     
    Huy, creo que la jodí de nuevo... esto es pesimismo encubierto, a ver si puedo desmarcarme...
       
         Pero gracias a Dios, esa misma ausencia de futuro que nos genera angustia, es la que nos va a posibilitar la verdadera conciencia del presente. Y eso es justo lo que necesitamos: conciencia de sí y conciencia de para sí (ver Hegel), conciencia de clase (ver Marx), y conciencia del otro (ver Bob Esponja). La conciencia de esta nueva realidad que hoy vivimos nos permitirá resistir, y esa resistencia será un Big Bang moderno que depositará en la tierra el germen de un nuevo futuro...
     
    — Ludo, ¿queda vino?... ¿No?... Me pasás entonces el ron turbio que compré ayer en el Lidl... Gracias amor.
       
         ... y de ese futurito recién nacido emergerá el flamante hombre nuevo, que...
     
    Mejor corto acá y sigo luego, porque ya empezó el partido del Barça contra el Celta de Vigo.

       
    Cybercat Teo
    (gatoteo@gmail.com)

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         Introducción y advertencia
         Muchos gatos amigos que viven en otros países, sorprendidos por las noticias sobre España que circulan por el extranjero, me han preguntado últimamente cuál es mi visión sobre el panorama español. En un principio he evitado contestar, porque no soy para nada experto. Además soy un gato que vive equivocándose en todo (me equivoco al comprar el queso de rallar, pago de más en los trámites de Hacienda, no atino con las prioridades que debería dar a mis tareas cotidianas, etc.), y no veo porqué debería acertar en un análisis político sobre España. Pero bueno... hoy me dieron ganas de escribir y tenía este tema en la cabeza. Le ruego encarecidamente a los lectores que tomen con pinzas estas opiniones felinas, que supongo se acercan más a la literatura que a la verdadera política.
         Antes que nada, y para evitar cualquier tipo de malinterpretación, aclararé mi contexto de interpretación subjetiva: Existen cinco países por los que siento una emoción especial: Argentina (por sus hermosas contradicciones y porque nací allí), España (por casi todo, y por haber parido a mi madre), Italia (porque de allí son los genes de mi padre, y la dulzura de L.R., la humana con la que juego todos los días), Bolivia (por su surrealismo extraterreno) y Francia (por Voltaire, Sade, Baudelaire, Sartre, Bataille, Foucault y Deleuze, entre otros). Pero a pesar de esa emoción que me generan estos países, soy un gato anarquista y como tal rechazo en forma contundente el concepto de patria. Y aparte soy de los que piensan que la crítica es voluntad amorosa; o sea la posibilidad del incentivo de superación.
         Habiendo aclarado ese contexto, intentaré explicarles a mis amigos gatos del extranjero cuáles son los principales problemas que observo en España.

         Cientos de años en pocas líneas
         Como sucede con todos los países con un catolicismo fuertemente arraigado, España siempre ha tenido muchas dificultades para desarrollarse, tanto mentales como económicas. Ni siquiera las enormes riquezas obtenidas durante el saqueo de América sirvieron para cambiar su estatus feudal, porque hacia el 1600 los españoles no parecían entender el concepto de «manufactura» y se conformaban con la idea de «materia prima», que suponía dinero fácil y no requería ni de trabajo ni de tecnología. Esa actitud (o limitación) puso a España a la cola de los países que hacia 1780 hicieron la revolución industrial. España quedó subdesarrollada al lado de países como Holanda, Reino Unido, Francia o Alemania, que le compraban materia prima y le vendían manufacturas. Eso explica en el Siglo XVIII la sobrepoblación de funcionarios religiosos: si no se pertenecía (o se estaba vinculado de alguna manera) a la realeza, la única forma de nutrición posible era servir a la omnipotente y primitiva Iglesia. España mantenía a una casta parásita en retirada (la realeza) y a una mayoría de la población –también parásita– que difundía las ideas contrarias al progreso (el catolicismo). O sea, de currar o montar fábricas ni hablemos.
         Pero como España está tocada por la varita mágica de los telúricos duendes ibéricos, a pesar de su flojísimo currículum creó el 14 de abril de 1931 la Segunda República Española para sustituir el obsoleto régimen de Alfonso XIII –una movida que, de haber sobrevivido, podría haber iluminado a toda Europa–. Esa Segunda República Española planteó un conjunto de vanguardias de un progresismo muy superior a la media europea, pero fue aplastada por gorilas atrasados, ignorantes y brutales: el resultado fue el franquismo, un nuevo y violento retroceso al corazón del subdesarrollo.
         Desgraciadamente los españoles no tuvieron la capacidad de expulsar al dictador Francisco Franco (1892-1975) para intentar posicionarse en la modernidad del Siglo XX, y Franco se aburrió y se murió de viejo (de este período oscuro han pasado casi 40 años y la sociedad española sigue encerrada en la idea de no abordar el tema de sus muertos y desaparecidos).
         Pero lo que no hicieron los españoles lo hicieron el tiempo y la Parca. Franco se fue, y llegó una época muy contradictoria: la Transición. En ella sucedieron muchas cosas, el Rey de España, puesto en el trono por el dictador, pasó a tomar un protagonismo político fundamental. Los sectores de izquierda pactaron con los de derecha, y los de arriba con los de abajo; los del costado con los del centro, y los de la diagonal con los del perímetro: el caso es que se llegó a un acuerdo no explícito de cambiar todo para que no cambie nada. Los comunistas terminaron elogiando a la monarquía, los derechistas conservadores aceptaron un gobierno centoderechista autodenominado socialista, las mujeres se bajaron las bragas y entre canuto y canuto llegó Aznar –el heredero democrático de Franco, con Bush como prócer–, el euro y la ilusión de ser potencia, una burbuja inmobiliaria que generó nuevos –y provisorios– ricos y la inoperancia del gobierno de Zapatero.
         Y entonces llegó la crisis, y con la crisis España volvió a sus conductas atávicas.
         El único éxito contundente e inobjetable de todos estos períodos vino de la mano de Vicente del Bosque y La Roja.
         Para combatir a la crisis los españoles decidieron darle el poder al PP, partido político ultraconservador que adhiere enfáticamente a la ideología que generó la crisis. ¿Por qué? No se sabe muy bien... La cosa es que un grupo de políticos –casi todos imputados por posibles delitos económicos– con Rajoy a la cabeza se hicieron cargo del Estado. Prometieron no generar recortes y crear trabajo, e implementaron un nivel de recortes histórico que derivó en una economía de recesión con más del 26% de la población en paro (desocupación).
         De nuevo, ¿por qué los españoles votaron a Rajoy? Quizás porque se hizo demasiado evidente la inoperatividad de los centroderechistas que se autodenominan socialistas (PSOE), o quizás porque la izquierda nunca llega a ser alternativa de nada en el mapa político... pero sea la razón que sea era insólito esperar del PP una solución. Y lo más notable es que aún hoy, con las cifras de una España que se desmorona peligrosamente, muchos de los votantes de Rajoy defienden su postura negando la realidad y culpando a la prensa o a los inmigrantes de todo lo que pasa.
         Pero la corrupción política no se queda sólo en el PP o el PSOE, sino que acecha a la médula de la monarquía, lo que merece unas líneas (o rayas, como usted prefiera):
         En pleno siglo XXI es muy difícil entender la monarquía. Hay que pensar que es propio de sociedades muy tradicionalistas, bastante rancias y –digámoslo de una vez por todas– delirantes. En la misma época histórica en que se comienza a entender algo de la antimateria, en España hay un rey elogiado obsesivamente por los medios de comunicación, que emula a Diego Armando Maradona cuando se enoja (ver en Youtube el famoso «cállate» a Hugo Chavez y su retirada con enfado adolescente), que sale a cazar elefantes africanos con empresarios corruptos, que alimenta la prensa rosa con historias escabrosas de una supuesta amante a quien le regala joyas del Estado, y que tiene un yerno y una hija imputados por delitos económicos. ¿Y cómo reacciona la sociedad ante esto? No reacciona. O lo niega, o ataca al que hace visible el hecho.
         España, un país donde actualmente la Iglesia católica tiene poder notarial y se apropia cada año de cientos de inmuebles y bienes municipales (amparada por la Ley Hipotecaria de 1946, una norma franquista que el Gobierno de José María Aznar amplió en 1998), expresa con claridad su vocación por lo arcaico y no logra frenar su tendencia de reprimir salvajemente a quienes salen a la calle a protestar.
         Nada parece detener el proceso de subdesarrollo mental español, ni siquiera las supuestas alternativas de los independentistas catalanes.

         Artur Mas tuvo la mala suerte de tener en su gestión las protestas de los indignados. En mayo de 2011 el presidente de la Generalitat de Cataluña Artur Mas mandó a Felip Puig y los Mozos de Escuadra a reprimir a los indignados en Plaza Cataluña. El resultado fue un despliegue de soberbia y violencia inusitada por parte de las fuerzas del orden, con imágenes de niños, mujeres y ancianos apaleados que dieron la vuelta al mundo. Frente a las numerosas denuncias y querellas recibidas (algunas por pérdidas de ojos, como el caso de Ester Quintana), Puig –respaldado incondicionalmente por Mas– responsabilizó de todo a la (inexistente) violencia de los manifestantes: el resultado de todo esto fue un endurecimiento de las leyes que vulnera gravemente el derecho a manifestarse de la población civil, y un premio para Puig que pasó a ser el Conseller d'Industria de la Generalitat.
         Cualquier partido político hubiera sufrido un fuerte costo político frente a los acontecimientos citados anteriormente, pero no el CiU (Convergencia y Unión, o Convergència Democràtica de Catalunya i Unió Democràtica de Catalunya) de Artur Mas. CiU, que en materia de políticas económicas o medidas religiosas parece el socio perfecto del PP, a nivel local se declara independentista o nazionalista, gobierna con el apoyo de la izquierda independentista catalana (sí, es alucinante...) y hace campañas políticas de inconfundible estética populista. Por lo tanto, los ojos perdidos por los impactos de las balas de goma de la policía se diluyen en la ilusión de los ciudadanos catalanes por ver a Cataluña como «nuevo Estado de Europa» (como reza el eslogan nacionalista catalán). Lo que nadie aclara es si en ese nuevo supuesto futuro Estado de Europa se van a reproducir los problemas que manifiesta Cataluña como comunidad autónoma: una corrupción que por momentos se asemeja a la mafia (Palau de la Música, licencias, un parlamento con 4 imputados por corrupción en 2013 –Ferran Falcó, Xavier Crespo y Oriol Pujol de CiU, más el socialista Daniel Fernández– y un etcétera demasiado largo), una intolerancia social que se ha manifestado en múltiples ocasiones (no solo en la represión de Plaza Cataluña), una xenophobia que se intuye contenida y una vocación empresarial que trasciende cualquier ideología o sentimiento nacionalista.
     
         Conclusión e interrogante
         Mientras duró la burbuja los españoles se dedicaron a gastar dinero fácil, olvidando su pasado reciente (de guerra civil y sangre) y los factores políticos y culturales que los mantuvieron sumergidos durante décadas en el atraso. Al llegar la crisis, decidieron que lo mejor era ceder la administración de las ovejas a los lobos.
         ¿Los pueblos tendrán karmas?




    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)
     
       

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    Joseph Pujol, cantautor anal

         En los anales (nunca mejor aplicado este término) de la historia de la música universal, existen muchos humanos geniales que han quedado perdidos en los pliegues de la memoria colectiva.
         Como gato curioso, me gusta investigar revistas viejas o libros de diversa calaña en busca de alguna de estas figuras, que en su momento hicieron la delicia de grandes auditorios pero luego fueron enterradas en el olvido. Y creo que ya es tiempo de hacer justicia con el maravilloso Joseph Pujol (Marsella, 1 de junio de 1857 - 1945), el primer «cantautor culero» (según lo definió en su momento el Premio Nóbel de Literatura Camilo José Cela).

         El Pranayama Abdominal de Pujol
         Bajo el sugestivo nombre de «Le Pétomane», Joseph Pujol se consagró por su inusual capacidad para controlar los músculos abdominales. Así, podía retener mucho aire en el abdomen para luego liberarlo dosificadamente e interpretar bellas polifonías. De la misma manera en que Johann Gottlieb Goldberg (1727-1756) se preocupaba obsesivamente por afinar sus teclados a la perfección, Joseph Pujol hacía lo propio con sus flatulencias. Pero convengamos en que existen muchos tecladistas virtuosos, pero pedómanos como Pujol, ninguno.

         Origen de una leyenda
         La gente en general no entiende a los catalanes. Por ejemplo, los suelen acusar de escatológicos por incorporar en las representaciones de los belenes a muñequitos defecando. Los felinos interpretamos la cosa de otra manera: pensamos simplemente que son laicos de culo. No tienen el culo idealizado como otras etnias. Y digo esto porque no es casual que la sangre de Pujol tenga su origen en tierras catalanas. Es lo que se llama «condicionamiento genético».
         Un catalán de apellido Pujol, oriundo de Mataró, presumiblemente pariente lejano de Jordi Pujol, el independentista catalán nacido en 1930 que durante 23 años retuvo el cargo de Presidente de la Generalidad de Cataluña (1), se fue a vivir a Francia a principios de 1800. Radicado en Marsella, tuvo un hijo que se llamó François, un escultor muy hábil que se ganaba la vida trabajando la piedra. François se casó con Rose Demaury, una joven francesa, y tuvieron cinco hijos (2). Uno de ellos fue Joseph Pujol, el hijo pródigo, aquel que despertó la envidia de todos los culos de Francia.
         Joseph tomó conciencia de su talento desde muy joven: Siendo un muchaho fue a una playa de Marsella para calmar el calor del verano, y al sumergirse en el mar notó que era capaz de succionar agua con el culo, como si de una pipeta se tratara, para expulsarla luego emulando el espiráculo de un cetáceo. Esa misma noche, ya en su casa, comprobó que podía hacer exactamente lo mismo con el aire. Toda una muestra de que a veces el destino se nos revela bajo formas caprichosas...

    Pujol en pleno canto
         «Je vais devant moi, sans m’occuper de mes arrières.»
         (Yo marcho hacia adelante sin preocuparme de mi retaguardia.)
         J. P.
         Joseph había comenzado a trabajar como aprendiz de panadero, y se había hecho famoso entre sus amigos. Sus proezas lúdicas ya lo perfilaban como un artista de culto. Solía maravillar a sus amistades sentándose sobre una cacerola llena de agua, a la cual vaciaba completamente para posteriormente volverla a llenar. Y como si fuera poco, después era capaz de inhalar aire para luego entonar en Do Mayor un fragmento de O Sole Mio o La Marsellesa en clave de flatulencia. ¡Todo un fenómeno!
         Para interpretar algunas melodías, Joseph solía usar un tubo de goma conectado de un extremo a la boquilla de una ocarina (3). El otro extremo se lo conectaba al ano y luego digitaba los orificios del instrumento sin necesidad de soplar con la boca. Nada parecía imposible para este hombre capaz de lanzar analmente un chorro de agua a 5 metros de distancia.
         Alentado por sus amigos y parientes, Joseph decidió salir del armario y en el año 1887 montó un espectáculo que dejó atónitos a los espectadores. Fue todo un éxito y «el boca a boca» lo llevó a una entrevista con el gerente del legendario «Moulin Rouge». Joseph le hizo la prueba de la cacerola y luego interpretó una bella versión gaseada de Au clair de la lune, lo que disolvió definitivamente las dudas del empresario: Una nueva estrella acababa de nacer en París.

    Afiche del Moulin Rouge
         «Tous les soirs, de 8 heures à 9 heures Le Pétomane. Le seul qui ne paie pas des droits d’auteur.»
         (Todas las noches de 8 a 9 Le Pétomane. El único que no paga derechos de autor.)
         Cartel de un espectáculo de J. P.
         Joseph Pujol debutó triunfalmente en el Moulin Rouge en 1892. En una época marcada por la majestuosa Sarah Bernhardt y el acecho de las vanguardias artísticas, Pujol supo hacerse un lugar en la cultura parisina a fuerza de gases. La demanda del gran público lo obligó a diversificar sus espectáculos, por lo cual incorporó a sus interpretaciones musicales una serie de sketchs donde imitaba el sonido de armas de guerra o diversos efectos climáticos.
         Al inicio de cada espectáculo, los altavoces del Moulin Rouge anunciaban: «Señoras y señores tengo el honor de presentarles a todo un fenómeno musical único en el mundo: Monsieur Le Pétomane.» Y entonces el clamor popular le daba la bienvenida a Pujol, que vestido elegantemente se posicionaba en el escenario y de un pedo apagaba 3 velitas dispuestas en una mesa a varios metros de distancia.
         Un sketch que causaba particular gracia entre los espectadores era una lectura de poemas rurales, que acompañaba con la imitación de los sonidos de animales de la granja (gestionados abdominalmente). Pero el momento más esperado era, sin dudas, la realista representación que Pujol hacía del gran terremoto que azotó a San Francisco en 1906.
         Entre sus fans se encontraban figuras de gran renombre, como los reyes Eduardo VIII del Reino Unido y Leopoldo II de Bélgica, y Sigmund Freud.

         «Un artiste doit savoir se lâcher sur scène.»
         (Un artista debe saber relajarse en el escenario.)
        J. P.
         El éxito no despersonalizó a Joseph Pujol. Al regreso de una próspera gira por Europa y África del Norte, una noche de 1984 participó en una actuación a beneficio de un amigo que atravesaba un duro revés económico, pero su gesto solidario trasgredió el contrato que lo vinculaba a Moulin Rouge. Fue demandado por la empresa y luego de ácidas discusiones decidió romper con el famoso cabaret parisino y fichar por el Théâtre Pompadour.
         En el Pompadour siguió cosechando elogios, pero se topó con una mujer que intentó hacerle sombra. Se trataba de Angèle Thibeau, «La Mujer Pedómana», que obnubilada por el éxito de Pujol se propuso competirle. Thibeau aseguraba que su espectáculo era totalmente auténtico, que superaba al de Pujol y además garantizaba la ausencia de malos olores. Asimismo ofrecía a sus espectadores la posibilidad de reembolsarles el valor de la entrada en el caso de no quedar satisfechos. Pero la carrera de «La Reina de los Pedos», como la llamaban muchos, fue corta: Joseph Pujol concurrió de incógnita a su espectáculo y luego la demandó por esconder en su ano unos aparatitos que generaban los sonidos.
         Jean-Yves Abrassart, un crítico de entonces, se pregutó qué hubiera pasado si Joseph y Angèle en vez de estar relacionados por una pulseada judicial se hubieran vinculado sentimentalmente. Abrassart aseguraba que podrían haber llegado a formar un dúo legendario, tanto en lo doméstico como en lo artístico. Pero Pujol era un purista, y además estaba bien casado.

         «Au cours de sa longue vie, il nous a donné le meilleur de lui-même.»
         (A lo largo de su vida nos dio lo mejor de sí mismo.)
         El hijo de J. P.
         Los estruendos de la Primera Guerra Mundial dejaron a las flatulencias de Joseph Pujol en un segundo plano. Sus hijos fueron movilizados al frente de batalla; uno fue hecho prisionero por los alemanes y dos quedaron inválidos. Vencido por la tristeza, Joseph decidió terminar su carrera artística y musical y abandonó París. Retornó a su Marsella natal y se hizo panadero.
         Con el tiempo se radicó en Toulon donde montó una eficiente fábrica de galletas.
    Falleció en 1945, a la edad de 88 años, sin haber pasado un solo día de su vida enfermo. Algunos galenos deducen que su buena salud se debía a que Joseph, cada mañana, evacuaba de sus vísceras todos los desechos del organismo, dejándolas limpias como un jaspe.
         La Sorbona ofreció una suma de 25.000 francos para estudiar el cuerpo de Joseph luego de su deceso, pero la familia se negó (4).
         Sus restos descansan en el cementerio de La Valette-du-Var.
         Algunos visitantes del cementerio han asegurado haber escuchado, cerca de la tumba de Jospeh, sonidos sordos de sospechosa procedencia. Luego la imaginación urbana hizo lo suyo y construyó una leyenda, la del fantasma de «Le Pèdomane» o el espectro que divaga entre las tumbas ajenas intentando encontrar una melodía que le robó la Guerra.



         Algunas referencias
         Existen muy pocas registros auténticos de los espectáculos de Joseph Pujol. Uno de ellos es una grabación de 1904 realizada en París y colgada en YouTube en la siguiente url: https://www.youtube.com/watch?v=tixKopGjn5s
         A nivel cinematográfico existe el film Il petomane (1983), escrito por Leonardo Benvenuti, Piero De Bernardi y Enrico Medioli, y dirigido por Pasquale Festa Campanile. Con Ugo Tognazzi, Mariangela Melato y Vittorio Caprioli, entre otros. Duración: 103 minutos. Ver referencia en la url: http://it.wikipedia.org/wiki/Il_petomane (gracias Drugo B.)
    Y también dos cortometrajes:
         Le Pètomane (1979), escrito por Ray Galton y Alan Simpson y dirigido por Ian MacNaughton. Interpretado por Leonard Rossiter, Madelaine Bellamy, John D. Collins. Duración: 33 minutos. Se puede ver en la siguiente url: https://www.youtube.com/watch?v=8gym81fY460
         Le Petomane; Parti Avec le Vent (2005), producido, escrito y dirigido por Steve Ochs. Interpretado por Camilo Alfaro Rios, Kevin Scott Allen, Robert Baxt. Duración: 34 minutos.
         Trailer en: https://www.youtube.com/watch?v=mEW1fYR2jeU y web: http://www.lepetomanefilm.com/
         El libro publicado más conocido sobre la vida de este músico anal es: François Caradec, Jean Nohain, Le Pétomane, J.-J. Pauvert, 1965. Nueva edición, Mazarin, 2000.
         Por último anexamos un dato curioso. En el American Dime Museum de Baltimore (actualmente cerrado por motivos económicos), hasta el momento de su cierre, había una botellita en exposición con un cartel que decía: «Perfume de un pedo musical capturado en esta botella por mi tío Philipe Gallant mientras asistía la actuación de su gran amigo Joseph Pujol, en el Moulin Rouge, el 5 de febrero de 1906. El frasco contiene la primera explosión de la marcha de Sousa: «Stars and Stripes» (Barras y Estrellas por Siempre). O sea, ¡el tal Philipe Gallant «envasó» una flatulencia musical del gran Pujol! Sin duda una verdadera reliquia...

    Pedo envasado en American Dime Museum de Baltimore
    NOTAS:
    (1) Jordi Pujol, referencia obligada de CiU, puso a su segundo hijo el nombre de Josep (Josep Pujol Ferrusola). ¿Homenaje sanguíneo a Le Pètomane?
    (2) Otras fuentes sostienen que François Pujol y Rose Demaury vivían en Mataró. Que se enamoraron y decidieron emigrar a Marsella, ciudad donde nacieron sus cinco hijos.
    (3) También usaba para estos fines una flauta dulce.
    (4) Otras fuentes aseguran que Joseph aceptó la oferta de La Sorbona, y que incluso la cobró, pero que luego de muerto la familia se negó a prestar el cadáver del artista.
       




    El prócer de las flatulencias, representado en Nueva York

     
    Gato Teo


    (gatoteo@gmail.com)



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  • 05/22/13--04:40: Increíble!



  • Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.
    Sigmund Freud (1856-1939) Médico austriaco.



         Aclaración
         Por favor, ruego a aquellas personas que tienen una espiritualidad saludable, bella y respetuosa, que dejen de lado cualquier suceptibilidad y no se den por aludidas al leer esta nota.
         También ruego a aquellas personas que tienen un ateísmo enfermo, capitalista y especulador, que no se sientan ajenos a las críticas morales expuestas aquí.
         En definitiva se trata sólo de criticar la estupidez humana, desde la óptica del gato que suscribe.
         El simple hecho de creer o no creer no hace mejor a las personas, apenas manifiesta un discurso inconsciente para justificar la muerte.


    Grupo nacionalista católico argentino manifestándose contra el aborto,
    dicen defender la vida y exaltan la muerte

         DE FIELES BRUTALES E INFIELES BRUJOS
         Dos temas que siempre resulta interesante debatir son los relacionados con el sexo y las supersticiones o creencias de los seres humanos. Es que justamente, son dos de los temas que los bípedos irracionales nunca han logrado resolver. Desde que bajó de los árboles y descubrió el fuego, esta curiosa especie (hoy plaga del Planeta Tierra) recubrió de tabúes al sexo y utilizó a las creencias para apropiarse de lo ajeno y eliminar la competencia. Y hasta el día de hoy, no puede digerir con tranquilidad ningún razonamiento más o menos serio que cuestione o relativice los citados temas.
         Nunca deja de sorprenderme el pathos humano. Y como gato particularista (véase el concepto en post anteriores), entiendo que uno de los pathos más agudos es sin duda el de las supersticiones (o sea religión, magia negra, new age, brujería, etc.).
         Hoy analizaré algunos tópicos de esta enfermedad, de la cual muchos humanos se enorgullecen.
    Egipto, muertos por disidencia con Dios

         Un absoluto para pocos
         Nosotros los felinos no tenemos la condena de aferrarnos a falsos absolutos, porque somos metafísicamente humildes y respetamos los misterios de las cosas que no entendemos. Pero los humanos tienen la brutal soberbia e ignorancia de creerse portadores de un absoluto. Ese absoluto o Dios (como le gusta llamarlo a los Homo sapiens), en realidad no tiene nada de absoluto, ya que ni siquiera existe un consenso general entre los teístas o creyentes sobre la identidad de la supuesta divinidad.
         La mayoría de los humanos se alinean en el judeocristianismo (que nuclea a las dos principales religiones abrahámicas: judaísmo y cristianismo), que cuenta con alrededor de 2.200 millones de «fieles», lo que supone cerca de un 33 % de la población mundial. Pero dentro de ese 33 %, los creyentes se vienen matando y robando entre sí desde hace siglos, porque resulta que los judeocristianos -como primera minoría supersticiosa- tampoco logran consenso, y se dividen en católicos, judíos, protestantes, ortodoxos y demás variantes. Recordemos que en Irlanda del Norte hace algunos años los católicos se enfrentaron con los protestantes en una guerra no declarada que dejó cientos de víctimas, y donde los cristianos de los dos bandos hicieron uso interno del terrorismo que tanto critican a los musulmanes.
         Resumiendo: las dos primeras minorías religiosas (22% de musulmanes y 17 % de católicos romanos) se consideran «elegidos» (pathos mesiánico) y piensan que alrededor del 80 % de la humanidad es «infiel». Y entonces, ¿es el absoluto un ente elitista que elige a unos pocos y margina a la gran mayoría? Pues los religiosos piensan que sí, nosotros los felinos que no.
         ¿Cómo se explica ese fenómeno? Es complejo, pero evidentemente los creyentes tienen un carácter mesiánico contundente, que en los casos que se radicaliza deriva en esquizofrenia.
         El uso de las terminologías teístas es de por sí violento, exclusivo y excluyente. Tanto judeocristianos como musulmanes se asumen como «fieles» y consideran «infieles» a los otros. «Infiel» es usado como sinónimo de traidor, perverso, brujo, hereje, etc. y por lo tanto aquellas personas acusadas de «infieles» han sido suceptibles a lo largo de la historia de ser torturadas y asesinadas vilmente por los «fieles» en nombre de Dios.
         Los humanos dicen que necesitan creer en algo, lo que evidencia un profundo desgarro existencial. Por eso recurren a los dogmas, que son doctrinas impuestas que no admiten réplicas ni cuestionamientos. Los felinos hemos estudiado este tema y hemos llegado a la conclusión que las creencias son construcciones culturales. Si a los niños, en vez de enseñarles que deben temer la ira de un Dios elitista, represor y vengativo, le enseñaran que deben aceptar con cariño su propia finitud y respetar los ciclos de la vida, seguramente no habría necesidad de tantos psicólogos y psiquiatras. El tema es muy simple: Si a un niño le dicen que su ejemplo a seguir es un monstruo, pues tratará de ser un monstruo.
         Es un hecho que los grandes psicópatas y déspotas de la historia han sabido generar y explotar ese desgarro existencial producido por la mala educación. Ellos saben que el poder se conquista con la debilidad del prójimo, y no hay nada más débil que un individuo que niega el mundo. Es la paradoja del poder, la fortaleza propia creada con la debilidad ajena.
         Lamentablemente los desgarrados no logran casi nunca salir de la trampa, porque les han inoculado de chiquititos la lógica del dogma, o sea una gran y monstruosa genealogía de la negación. Y salir de esa negación, supone la fragilidad de enfrentarse a toda la sociedad y sus mecanismos de represión.

    Ciudadano laico, visto por un creyente
         RELIGIOSOS Y ATEOS 1: TV
         En un programa televisivo emitido una noche del 2012 (Salvados), un sacerdote español decía muy convencido que el término «laico» era sinónimo de «anticlerical». La palabra «laico» supone simplemente «independencia de organización o confesión religiosa». Por eso un Estado laico (1) debería permitir múltiples expresiones religiosas, porque debería entender que cada persona tiene derecho a creer en lo que quiera. Por el contrario, «lo clerical» indica la dependencia concreta y explícita a una organización religiosa: en un Estado clerical, se le «impone» a la población, a través de la educación y demás parámetros sociales, la enseñanza de los preceptos religiosos del clero.
         Si la diferencia entre lo laico y lo clerical es tan contundente, ¿por qué ese sacerdote español entendía que eran sinónimos? La respuesta es obvia, el sacerdote no tiene la posibilidad de procesar ningún tipo de información que relativice su dogma. Por lo tanto «quien permite la diversidad a otros, agrede o transgrede nuestro absoluto, y entonces es nuestro enemigo».
         En el mismo programa, otro hombre de la Iglesia, cuando el periodista le preguntó con qué derecho la Iglesia católica se apropia actualmente de terrenos e inmuebles estatales, respondió que la Iglesia estaba en la península ibérica mucho antes que España. Lo que es equivalente a decir «España es nuestra». En este caso, a la dificultad de pensar fuera de sus absolutos, se suma la dificultad que presentan los hombres de fe en reconocer los derechos ajenos.

         RELIGIOSOS Y ATEOS 2: INTERNET
         Otra característica que tienen los religiosos es su insoportable vocación de evangelización. Es muy común, por ejemplo, ver en la calle misioneros (generalmente mormones,  evangelistas o testículos de Jehová), que por alguna extraña razón se involucran en la épica de la salvación del prójimo. Es curioso ver cómo estos pobres infelices (2), a quienes parece habérseles practicado una leucotomía prefrontal, intentan colonizar el mundo de la razón convencidos que poseen una línea directa con la divinidad. Suelen andar por las calles, tocando timbres y entregando folletitos sobrenaturales de estética kitsch. A ellos lo único que les interesa es hacer campaña electoral metafísica por los candidatos a Dios. Y en internet pasan cosas parecidas. Internet está plagado de espirituosos que niegan hechos cotidianos, suponen macabras conspiraciones internacionales y defienden ideas inclasificables. Así encontramos a grupos adscriptos a la «Conciencia Cetácea», que aseguran que las ballenas son viajeros interdimensionales extraterrestres (Sabios Maestros de Luz), originarios del planeta Sirio, que están en este mundo para mostrarnos el Camino Cósmico del Amor (3); o innumerables ofertas divinas de iluminados que etiquetan sus contenidos web con: sagrado, ritual, Dios, amor, diosa, altar, oración, invocación, suerte.
         Estos evangelizadores y espirituosos virtuales configuran sus Facebooks y exteriorizan en sus muros numerosos delirios sin que nadie se meta con ellos. Pero si uno que no cree en las religiones, opina en Facebook algo que relativice lo «sagrado» y tiene la mala suerte de tener entre sus «amigos» a alguno de estos emisarios de las divinidades, sufrirá la intromisión evangelizadora e indiscreta de estos «elegidos» (4).
         Los creyentes en general son intolerantes con los que piensan distinto a ellos. Pueden llegar a tolerar parcialmente a quienes tienen otras creencias (5), pero nunca a quienes no tienen ninguna.

    Desmadre entre el Cielo y la Tierra
    La crisis también afecta al limbo, siempre

         ATEOS: MINORÍA MÁS MARGINADA DEL MUNDO
         La International Humanist and Ethical Union o IHEU es una prestigiosa organización internacional fundada en Amsterdam en el año 1952, conformada por más de cien organizaciones y representación en 40 países. Representa la postura oficial del humanismo a escala mundial, suele trabajar en conjunto con la Federación Humanista Europea, y su objetivo es la defensa de los derechos humanos.
         En su trabajo Libertad de Pensamiento 2012: Un Informe global sobre la discriminación contra los humanistas, los ateos y los no religiosos se llegó a la conclusión de que la minoría más marginada en todo el mundo es la de los ateos. El estudio revela la violación de la libertad de conciencia en más de 60 países, en algunos de los cuales, como Afganistán, Irán o Pakistán, los ateos son objeto de graves discriminaciones y persecusión. En Irán y Jordania, por ejemplo, los ateos para obtener una personalidad jurídica reconocida (para recibir servicios médicos, obtener carnet de conducir, estudiar o viajar) deben mentir y manifestar que son musulmanes, cristianos, judíos o zoroastristas. En Egipto o Bangladesh las expresiones ateas están directamente prohibidas, y los acusados de no creer en Dios pueden ser procesados por las autoridades judiciales o religiosas, como le sucedió al novelista egipcio Alaa Hamad que fue condenado por difundir ideas ateas, «consideradas una amenaza para la unidad nacional y la paz social». En Indonesia la discriminación contra los ateos es oficial y rigurosa, y en muchos países la instrucción religiosa obligatoria en las escuelas vulnera los derechos de quienes no son religiosos.
    Ateo enojado

         «Desde los países cristianos a los islámicos, los ateos se enfrentan a la discriminación y la persecución, incluyendo penas de muerte y de cadena perpetua y privación de la ciudadanía, la educación y la atención médica» sostiene el informe, cuya veracidad de datos se puede comprobar facilmente, ya que los acosos que sufren ciudadanos de distintos países por no ser creyentes en general no se ocultan, sino que se exhiben como ejemplo. En el informe, legitimado por Heiner Bielefeldt -Representante Especial de la ONU para la Libertad de Religión o Creencia- también expone alarmantes datos del mundo occidental: En siete estados de los «democráticos» EE.UU. (Arkansas, Carolina del Norte y del Sur, Maryland, Pensilvania, Tennessee y Texas), por ejemplo, se les niega a los ateos el derecho de ser empleados públicos, y en Arkansas además «no se les permite ejercer de testigos en procesos judiciales».
         De hecho, otro estudio realizado también en 2011 por un grupo de psicólogos de la University of British Columbia y la University of Oregon, llegó a la conclusión que la sociedad norteamericana desconfía de los ateos confesos (estimados según distintos estudios entre un 1 y 4 % de la población) y moralmente los equipara al nivel de los violadores.

    Ateos molestando a jovencitas creyentes
         En definitiva, existen numerosos estudios en todos los países que confirman la enorme marginación de quienes no se consideran religiosos.
         Al igual que ocurre en la mayoría de los casos donde las mayorías ejercen el poder sometiendo a las minorías, los creyentes suelen negar sistemáticamente la discriminación que se ejerce contra los ateos. Así como los grupúsculos nazis de Alemania niegan el holocausto, o los conservadores españoles niegan el genocidio cometido en la «conquista de América», los religiosos niegan metódicamente la marginación de los ateos, incluso con pruebas contundentes delante de sus narices. El mecanismo de negación puede considerarse un clásico entre los grandes colectivos que han ejercido el poder despótico a través de la violencia. Y de nada sirven las pruebas, los estudios o los intentos de diálogo: las mayorías que ejercen poder sobre minorías no están capacitadas para ningún tipo de autocrítica. Un hecho interesante es que a pesar de los cientos de denuncias contra miembros de la Iglesia católica por pederastía en distintas partes del mundo, la gran masa de católicos recién creyó en la realidad de esos hechos cuando las autoridades del Vaticano se vieron obligados a reconocerlos. La explicación de este hecho sólo se entiende en el profundo acriticismo que existe en el cerebro de los creyentes. Es simplemente que, de la misma manera en que creen en un ser fantástico, no creen en ninguna cosa que cuestione o relativice su creencia. Aquí es inútil esperar el más mínimo razonamiento. No existe ni existirá nunca ningún diálogo real y sincero entre un religioso y un ateo, porque cada uno piensa en una frecuencia distinta.

         EPÍLOGO
         Nosotros los felinos, interpretamos lo siguiente:
         Ateos: Humanos soberbios y contradictorios, que idealizan la razón y generan dogmas en estructuras sociales parásitas, elitistas y generalmente injustas, como el Estado, la ciencia, las academias, la democracia, etc. Un porcentaje de ellos son corruptos e incluso asesinos que se merecen la cárcel de por vida.
         Religiosos: Humanos esquizofrénicos de falsa apariencia pacífica, que tarde o temprano emplean la violencia para matar o ser cómplices del asesinato violento de otros que no piensan como ellos.


    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)
       

    Ateo desayunando un bebé
    NOTAS
    (1) Después de la revolución francesa, la mayoría de los Estados se declararon laicos o aconfesionales, pero en la práctica la teoría no funciona, ya que casi siempre la creencia mayoritaria impone sus reglas sin conseciones.
     
    (2) Ver, por ejemplo, en http://www.cristianismobiblico.com/ las campañas de evangelización y los sermones de Aarón Block («es un vil pecador salvado, redimido y transformado sólo por la gracia del Señor Jesucristo. Actualmente sirve en predicar, evangelizar y enseñar en las congregaciones locales afiliadas con nuestros ministerio y en las calles») y Josef Urban («es un pecador redimido por la gracia soberana de Dios y un esclavo indigno del Señor Jesucristo. Actualmente sirve al Señor como misionero para sembrar iglesias bíblicas en México, predicar, pastorear, enseñar teología, escribir, y entrenar iglesias en la obra de evangelismo.»)
     
    (3) Ver, por ejemplo, el tema de Conciencia cetácea en http://www.quantumholoforms.com/ de donde se pueden bajar bonitos wallpaper en jpg (Cetacean Love, Amor y Gratitud a las Aguas, Transmision de Luz y Amor de la Llama Gemela). También hay una «tiendita» donde el mesías Kai pone «a tu disposición conexiones y Armonizaciones a manera de pequeñas terapias multidimensionales de Luz, otorgadas desde la Conexión multidimensional del Corazón en la intención de ofrecerte un apoyo en tu despertar espiritual» y donde también ofrece patéticos dibujos que él llama «Arte Cósmico Multidemensional» o «maravillosos dibujos cósmicos. Algunos amigos les llaman “retratos mágicos” ya que al observarlos y sentir la energía impresa en ellos, perciben la conexión con su Ser. Es una forma divertida y creativa de desarrollar nuestra visión interior!»
     
    (4) Estos verdaderos soldados de Jesucristo, en algunos casos despliegan una violencia verbal soprendente (siempre en nombre de de Jesús y el amor), evidenciando su profunda nostalgia por los tiempos donde la Iglesia podía torturar y quemar impunemente a los disidentes. Incluso pueden llegar a exhibir, como único patrimonio intelectual, una voluptuosa semántica escatológica plagada de insultos anticuados. Otros, menos perturbados y más perversos, utilizan el cinismo: Ante un post de Facebook, en el muro de un amigo, donde se muestra un video de Burundi donde un numeroso grupo de cristianos apalea, patea y quema vivos a dos niños y sus padres indefensos por no creer en Dios, un ferviente creyente afirma que: «... y seran algunos q malinterpretan el mensaje de Dios y el Evangelio, lamentablemente... y ni hablar de la cantidad de misioneros, sacerdotes, jovenes cristianos que son asesinados en el nombre del NoDios... cifras incrreibles...» Este discurso es muy interesante, porque revela el orden de prioridades morales de los creyentes: primero justifica la creencia de los asesinos (motor evidente del salvaje y cruel asesinato), quitando el foco de atención sobre el hecho aberrante; y luego implementa un «efecto Gandhi» o «efecto Madre Teresa» (paz y amor universal) para invertir la situación y poner en víctima a ¡los cristianos! O sea, ni habló de las pobres víctimas quemadas vivas, victimizó a los cristianos (¿por extensión a los agresores?), e hizo una apología del colonialismo al lamentar las muertes de misioneros y sacerdotes en nombre del NoDios. Digo apología del colonialismo porque, si se refiere a la Conquista de América, hay que aclarar que los indígenas que mataron misioneros y sacerdotes no lo hicieron en nombre de un NoDios, sino en nombre de sus propios dioses, y además lo hicieron respondiendo a una invasión que derivó en un genocidio continental. Y si se refiere a las misiones cristianas en África, la situación es análoga, sólo que la evangelización cristiana en vez de generar genocidio generó esclavitud. En definitiva, este hombre que seguro camina por el mundo con cara de chico bueno, es un perverso, y desgraciadamente representa el pensamiento de muchísimos religiosos. Otra postura que apareció en Facebook frente a este hecho aberrante de Burundi fue la de quien no desea culpabilizar a Dios (o a las creencias), sino a los actos de algunos hombres. Quien sostenía esta idea quería que se reconociera que en todas las creencias o no-creencias suceden hechos aberrantes, poniendo como ejemplo a los religiosos asesinados por anarquistas durante la Guerra Civil Española. Postura no perversa como la anterior pero muy ingenua a mi parecer, ya que con esa lógica sofista también podríamos culpabilizar al fuego por la muerte de los dos niños y sus padres en Burundi, o equiparar a quienes se defienden con quienes atacan, o los invadidos con los invasores, o finalmente confundir los asesinados con los asesinos. Hay que tener cuidado, porque la ingenuidad también se traduce en ideología o termina tomando partido. Esos asesinos de Burundi, sólo estaban cegados por sus creencias (que desde sus textos sagrados contemplan el empleo del odio y la violencia), y pensaban que las 4 víctimas eran El Mal. Aquí no tuvieron nada que ver ni los indígenas del NoDios ni los anarquistas, y más lamento el destino de las pobres víctimas que la suceptibilidad herida de los creyentes de Facebook. Y lo triste del caso es que ni siquiera frente a un hecho aberrante de este tipo se puede generar un consenso humano.
     
    (5) Lo de «parcialmente» suele ser muy relativo entre las religiones monoteístas, que desde siempre se vienen masacrando entre sí. Sin ir más lejos, en noviembre del 2012 los musulmanes de Nigeria, en el estado de Plateau, masacraron con el apoyo de la policía a más de 200 cristianos en distintos episodios de «limpieza religiosa» (eufemismo de «odio creyente»).

    Cristianos quemados vivos por grupos musulmanes
    (Nigeria, noviembre de 2012)


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  • 06/17/13--05:12: Viejos drogadictos
  • Eso de durar y transcurrir
    No nos da el derecho a presumir
    Por que no es lo mismo que vivir
    Honrar la vida.
    Eladia Blázquez 
         
    No todo futuro pasado fue mejor

    Hace algunos días, mis amigos de «Gatos Sin Frontera» me pidieron una colaboración para su último boletín cultural. Me dijeron que les interesaba publicar algo sobre el tema de las drogas en los seres humanos. Me acordé de Jasmina, la gata negra de un anciano drogadicto que vive en el carrer Ample, y la fui a visitar. Jasmina me contó que Jordi, su compañero humano, tiene 81 años y consume fenciclidina (PCP). Me explicó que Jordi consigue el llamado «Polvo del ángel» o «Píldora de la Paz» en una agrupación de la que es miembro: la Agrupación Viejos Drogadictos.
    ¡Ya tenía tema para el boletín de «Gatos Sin Fronteras»!
    A través de Jasmina conseguí la dirección de la sede a la que concurría Jordi, y hablé con Manuel, el presidente de la agrupación, con quien pactamos una entrevista.
    Manuel me pidió que no sacara fotos y que no pusiera en la entrevista ni nombres completos ni direcciones. Me comentó que a pesar de cumplir todos los requisitos legales, la agrupación prefería apelar a la discreción.
    A continuación, transcribo la entrevista completa:

     Slogan de una campaña realizada por Focus Rehab Centre (Reino Unido) en 2008

    — Buen día, muchas gracias por recibirme. ¿Se quiere presentar usted mismo?
    — Sí, ningún problema... Mi nombre es Manuel T., tengo 75 años, vivo en Barcelona, soy jubilado, viudo, tengo dos hijos y desde el mes de febrero de este año presido la Agrupación Viejos Drogadictos (A.V.D.).

    — ¿Qué es la A.V.D.?
    — La A.V.D. es una asociación sin fines de lucro, creada en junio del 2007 en la ciudad de Barcelona con el objetivo de apoyar activamente a sus integrantes en todo lo relacionado al consumo de drogas.

    — ¿Qué requisitos son necesarios para ingresar a la agrupación?
    — Para poder ser miembro de la A.V.D. se necesita ser mayor de 60 años, residir en Cataluña, presentar un análisis médico completo, firmar un formulario de asuntos legales y pagar la cuota de ingreso.

    — ¿Me puedes explicar el funcionamiento general de la agrupación?
    — Sí... Gestionamos el consumo de drogas de nuestros socios con fines terapéuticos y recreativos, todo bajo un soporte de control y reducción de riesgos. La agrupación se financia y mantiene gracias a la cuota mensual que pagan los socios y a diversas donaciones que ofrecen en forma totalmente desinteresada algunas personas, generalmente familiares o amigos de los Viejos Drogadictos. Digo «Viejos Drogadictos» por que es la forma en que nos gusta identificarnos. En realidad al principio nos llamábamos «Agrupación Viejos Drogófilos», pero la gente siempre nos decía «viejos drogadictos», así que decidimos cambiar «drogófilo» por «drogadicto». Je, je... así mejoramos la identidad... ¿qué me había preguntado?

    — Detalles del funcionamiento de la agrupación... pero mejor cuénteme cómo nació la A.V.D.
    — La A.V.D. nació en un bar del Raval. Allí nos juntábamos un grupo de amigos para tomar ron y charlar. Una tarde se armó una buena polémica acerca de las drogas. Uno de los amigos, Baldomero V., consumía cocaína regularmente, y tuvo un problema de compatibilidad con la medicación para el corazón que le habían recetado en la seguridad social. Baldomero tuvo que elegir, y optó por suspender las pastillas para el corazón en vez de la coca. Su actitud motivó la crítica de algunos de nosotros, que lo tratamos de irresponsable y vicioso, pero más allá de la polémica, lo que en realidad se generó fue un buen debate acerca del uso de las drogas. Y fue ese debate el que nos motivó a formar la agrupación.

    — ¿Cuál fue la idea inicial?
    — La idea fue agruparnos para alquilar un local donde poder drogarnos tranquilos, contar con la ayuda profesional necesaria para consumir, y gestionar el aprovisionamiento de drogas. Contratamos a una enfermera, para que hiciera el seguimiento del consumo de cada uno; un abogado, para enfrentar los temas legales, y una persona que trataba con los camellos. Empezamos 12 viejos, invirtiendo buena parte de nuestras jubilaciones, y actualmente contamos con más de 2.500 socios nucleados en 8 sedes (1 en Lleida, 2 en Girona, 1 en Tarragona y 4 en Barcelona).

    — ¿La figura jurídica de la A.V.D. es legal?
    — Sí, absolutamente. Nuestra figura legal es parecida a la de los fumaderos, que hay por toda Catalunya. Los fumaderos son asociaciones de fumadores de marihuana, que se amparan en la interpretación de una ley (Ley Corcuera, modificada en 2006. Ley Orgánica 1/92 de 21 de febrero, de protección de la seguridad ciudadana) que «permite» el cultivo de Cannabis para uso personal, y bueno... lo nuestro es parecido aunque algo más diverso. Aparte de los derivados de la marihuana, en la A.V.D. también gestionamos el consumo controlado de cocaína, LSD, éxtasis, popper, ketamina, speed, GHB, 2CB y los llamados enteógenos (ayahuasca, peyote, San Pedro, Salvia divinorum, setas, etc.). Para la heroína y otras substancias fuertes tenemos algunas condiciones especiales de consumo.

    — ¿Cuáles son las actividades que realizan en la agrupación, aparte de consumir drogas?
    — Tenemos muchas actividades. Nos reunimos en las sedes para charlar, beber y pasar el tiempo. Participamos en talleres, jugamos al dominó y a la petanca, y planificamos excursiones. También tenemos una sala de cine, que funciona en la sede central los fines de semana... La sala se llama «Invasiones Bárbaras», en homenaje a la película de Denys Arcand.

    Los viejos modernos son unos descarados...

    — ¿Tienen alguna ideología o religión de apoyo?
    — No. Ninguna. En la agrupación hay viejos de izquierda y de derecha; ateos, agnósticos y creyentes. Es común que se armen discusiones acaloradas sobre esas cuestiones, pero todos nos sentimos unidos por los colocones que nos agarramos. Te imaginarás que ya ninguno de nosotros pretende cambiar el mundo...

    — Bueno, pero a vuestra manera lo están haciendo...
    — No creo. Los viejos somos marginados en esta sociedad y no tenemos fuerzas ni mecanismos para cambiar eso. Pero no somos marginados por viejos, sino por no tener capacidad de consumo. Los pobres y los viejos no generamos actividades comerciales que beneficien a las empresas, por lo tanto somos excluidos del sistema. Eso lo tenía muy claro el colega Baldomero V., que nombré antes. Baldomero sostenía que la mejor forma de resistir a la marginación social que recae sobre las personas de la tercera edad era consumiendo mucha droga. Él pensaba que la risa de un geronte no debía depender exclusivamente de las caritas de sus nietos, y que entonces había que gestionarse las motivaciones necesarias para tener una buena vejez.

    — Veo que el tal Baldomero fue una fuente de inspiración para vosotros... ¿Y qué tipo de motivaciones encontraba Baldomero en la cocaína?
    — Bueno... cuando tú tienes 70 años todo te pesa. Caminas un poco y te sientes extenuado, quieres levantar una caja y no puedes, te giras para mirar algo y sientes un dolor en la espalda... en fin... la edad complica mucho todo lo que depende del cuerpo... Pero Baldomero lo que hacía era levantarse a la mañana y esnifarse una raya de cocaína. Y así podía estar vital, salir a caminar, venir a tomar ron con nosotros, e incluso le quedaba energía para gritarle a su mujer cuando regresaba a su casa. Claro que a veces se pasaba y se aceleraba demasiado... en esos casos, al día siguiente tenía un bajón que lo dejaba todo el día en cama... Bueno, todo no se puede pedir, ¿no?

    — Hablamos de Baldomero en pasado... ¿falleció?
    — Sí, que en paz descanse... pobre... A los ocho meses de suspender las pastillas para el corazón tuvo un infarto... Disfrutó de la vida todo lo que pudo... Recuerdo que tres días antes de su muerte, se había tomado un tripi e intentaba tirarse a un putón del Raval. Imagínate, con ¡79 años! Todo un fenómeno... Estaba bastante perdido ese día, tuvimos que llamar a Paquita, su mujer, para que lo rescatara... je je... Baldomero era pura pasión...

    — Pero hacía apología de las drogas...
    — ¡Noooo! ¿pero qué dices? ¡Él nunca hizo apología de las drogas! Baldomero estaba totalmente en contra del consumo de drogas antes de los 60 años. Pensaba que los jóvenes no debían tomar drogas, por muchas razones. Primero porque los jóvenes corren el riesgo de quedar enganchados con el tiempo, pero eso no le pasa a los viejos, porque precisamente lo que los viejos no tienen es tiempo. Entonces, supongamos que un hombre de 68 años empieza a picarse con heroína... ¿se va a enganchar? ¡No, qué va! Con 68 años ya no se tiene margen para quedarse enganchado... Y con 68 años tampoco es momento para cuidar la salud. La salud hay que cuidarla cuando uno es joven.

    — Bueno, quizás no se quede enganchado pero un consumo descuidado lo podría matar, si está flojo de salud...
    — Sí, aunque es más probable que lo mate un resfrío, o que lo atropelle un taxi en la calle... A Baldomero no lo mató la cocaína, su corazón falló de viejo... La cocaína sólo lo mantenía activo.

    — Habría que ver qué dicen los médicos al respecto.
    — Los médicos dirán que lo mató la cocaína. Los médicos son tristes, estarán en contra de cualquier cosa que alegre el espíritu de un paciente, son negativos... no, no hay que escuchar a los médicos. Si tienes una enfermedad grave, los médicos lo único que harán es hacerte durar algunos meses más en condiciones inhumanas. Los médicos te dan drogas mucho más fuertes y peligrosas que las prohibidas, pero que en vez de alegrarte te deprimen... es su trabajo.

    — ¿Usted cuándo empezó con el consumo de drogas?
    — Yo participé toda mi vida en las Comisiones Obreras de Catalunya (CCOO), y en las épocas de militancia sólo había probado algún porro. Luego me jubilé, y cuando falleció mi mujer pensé que se acababa el mundo. Incluso pensé en matarme. Una tarde me fue a visitar un amigo que no sabía cómo hacer para alegrarme un poco. Y en un momento me propuso tomar una substancia que, según él, «me relajaría un mogollón». A mí me daba todo igual, así que acepté. Era MDMA. Fue como si la sangre volviera a circular por mis venas. A partir de ese día, una vez por mes tomo MDMA; es mi forma de aceptar lo que me queda de vida con ternura. Eso no lo habría logrado con la ayuda de ningún médico ni nigún psicólogo...

    Hay mucho humo en esta entrevista...
    — ¿Sólo consumes MDMA?
    — No, no... Todas las noches, antes de dormir, me fumo un canuto de hashish. Durante el día a veces vaporizo marihuana, y si me siento muy tenso me jalo una raya de ketamina. Me mola mucho la ketamina. Cocaína no consumo, y psicofármacos tampoco. Heroína he tomado sólo dos veces.

    — Manuel, y cuando consumen algunas drogas de las llamadas «duras» ¿no piensan en que podrían no regresar del viaje?
    — ¿Quieres saber si tenemos miedo a morir? Pues depende... Nuestra relación con la muerte es muy cercana, no sólo porque ya tenemos una edad avanzada, sino porque todos años mueren viejos y viejas con quienes hemos jugado al dominó o compartido un colocón. Cuando te informan del deceso de alguno de nuestros socios, uno siempre piensa que el próximo puedes ser tú. Pero aunque cueste creerlo uno se acostumbra... si se usa bien la cabeza se puede desmitificar la muerte. No digo que uno se vuelva indiferente a las ausencias, sino digo que se aprende a recordar con cariño, sin melodramas. En definitiva no hay cosa más natural que la muerte.

    — ¿Participan muchas mujeres en la A.V.D.?
    — Sí, por supuesto. Los primeros años no tanto, incluso nos tildaban de machistas. No tengo a mano los números de este año, pero creo que hay tantas viejas como viejos.

    — ¿Es peligroso el consumo de enteógenos en personas de avanzada edad?
    — No. Si el consumo se hace en dosis y condiciones correctas no hay problemas. Con el tema de los enteógenos se necesitan muchos cuidados, porque hay que acompañar a los viejos con asistencia médica e higiene. Es muy común que, después de una calada de Salvia potenciada, los viejos se orinen encima o que pierdan sus dentaduras o las gafas. Y alguien tiene que estar cerca para asistir... También está el tema espiritual... hay muchos new age que quieren ser guiados por gurús o chamanes...

    — ¿Qué le gustaría que cambiase en la sociedad en relación con el tema de las drogas?
    — Me gustaría que la sociedad en general no fuera tan hipócrita. Los problemas con las drogas nacen de la desinformación metódica que emiten las «voces autorizadas» del Estado y los círculos médicos. Conocemos el caso de un juez cocainómano, que se vuelve implacable cada vez que juzga a un camello; o los conocidos casos de policías que paran en la calle a chavales y les quitan la droga para hacer más entretenido sus patrullajes nocturnos. Además, están los que publican artículos y libros demonizando a las drogas, sin haber probado nunca ninguna de ellas. Por todo eso, para combatir la ignorancia, los riesgos, el comercio delictivo y la desinformación, los Viejos Drogadictos estamos por la legalización de todo tipo de drogas.

    — ¿Se puede hablar de adicción o drogodependencia en la tercera edad?
    — A lo único que los viejos somos adictos es a la vida. Y cuando la adicción es muy fuerte, te puede matar.

    Manuel comenzó a toser y me hizo señas indicando el fin de la entrevista. Tenía una tos muy profunda, y su rostro se ponía de color violeta. Sin dejar de toser me ofreció una infusión, pero le expliqué que los gatos no tomamos infusiones. Comenzó a liarse un canuto. Dijo que era hashish del bueno, un «Jaguar». Le dio una profunda calada y la tos se le incrementó. «No te preocupes, ya se me pasa...» me dijo al verme preocupado. Me preguntó si me gustaba el hashish, y le dije que por ahora lo único que consumía era Nepeta cataria. Le dio otra calada al canuto y con una sonrisa contenida dijo: «Me has dado una buena idea, preguntaré entre los socios de la agrupación si tienen gatos viejos drogadictos... con un buen veterinario y una mensualidad módica podríamos ampliar los servicios de la A.V.D.»
    Manuel me dejó claro que es un verdadero emprendedor. Igual me permití darle una sugerencia: «Con los gatos, todo bien, Manuel... pero no se le ocurra meter perros en la agrupación».
       
    Teo
    (gatoteo@gmail.com)

    Aquí estoy descansando luego de masticar Nepeta


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    Existe un músico que domina más de 40 instrumentos de distintos países. Además interpreta todos los instrumentos presentes en sus más de 20 discos. En algunos trabajos ha llegado a inventar un idioma para cantar. Es autodidacta y desde 1972 viaja sin descanso por todo el mundo investigando sonidos, músicas e instrumentos. Inventó una guitarra de 14 cuerdas. No se considera virtuoso y entiende a la música como un medio cognitivo. Los críticos no pueden clasificarlo (ni entenderlo), y entonces le asignan etiquetas de New Age o World Music, aunque últimamente lo definen como etnomusicólogo. Su perfil intimista, complejo y exótico lo aleja del público masivo, pero se ha convertido en un autor de culto entre los psiconautas y los musicoterapeutas. Vive en Mallorca con Adela, su pareja argentina, y Yuko, su hija oriental. Su nombre es Stephan Micus, y su escencia es la pasión.

         El contexto familiar

         Ingrid y Eduard Micus viajaron en 1966 a Ibiza, y la emoción que sintieron por la isla los desbordó. Por ello, seis años más tarde dejaron su Alemania natal para radicarse definitivamente en la isla Balear, junto a sus dos hijos, Stephan (Stuttgart, 1953) y Katia (Stuttgart, 1956). Ingrid era una lectora formidable y la responsable del funcionamiento del hogar, y Eduard un pintor abstracto que tuvo mucha relevancia en el arte y la cultura ibicenca. Luego de la muerte de Eduard, en el año 2000, la finca familiar se transformó en el Espacio Micus (http://www.espacio-micus.com), un museo-taller devenido en galería o, si se lo prefiere, un espacio vanguardista para la abstracción.
        

         La revelación

         La experiencia de Stephan Micus con la música se inició en 1965, cuando cumplió los 12 años y vivía con su familia en Munich. En esa ocasión le regalaron una guitarra y la aprendió a tocar. Comenzó a interpretar canciones de rock en la escuela, y posteriormente los discos de Jethro Tull lo empujaron a tocar la flauta. Comenzó a escribir algunos textos en inglés, que acompañaba con su guitarra acústica, y compuso su primer disco. Pero antes de finalizar sus estudios, en 1971, escuchó por primera vez música clásica de la India y quedó absolutamente conmovido. Al año siguiente terminó la escuela y viajó a la India para aprender a tocar el sitar. A partir de ese momento, la sed de conocimiento de Stephan se desató y no se detuvo nunca.

         De regreso de su viaje iniciático por la India se fue a Nueva York, donde permaneció alrededor de seis meses. En Manhattan conoció a la productora Judith Sherman (actual productora de Kronos Quartet), quien le grabó un programa de una hora en la WBAI, la famosa emisora de radio no comercial que con su slogan  “Your Peace and Justice Community Radio Station” trasmitía en la FM 99.5 MHz. La WBAI, tildada de anarquista por sus detractores, tenía un perfil muy progresista. Su programación era de altísima calidad y su influencia superaba ampliamente el alcance de su onda radial. De hecho, muchos de los músicos que pasaban por ahí luego editaban sus trabajos en el prestigioso sello editorial ECM, de Alemania. Quizás por ello, Judith Sherman le recomendó especialmente a Stephan que de regreso a Munich no dejara de contactar a un tal Manfred Eicher. Ese hombre tenía su oficina a unos 20 kilómetros de la casa de Micus en Alemania, y era el propietario de ECM.

         A Eicher le interesó la grabación que Stephan realizó para la WBAI y quedó en contestarle. Entretanto, Stephan, que ya dominaba sin problema instrumentos como el gender, la cítara, el shakuhachi, la guitarra acústica, el angklung o el rabab, viajó a Londres y grabó su primer disco: Archaic Concerts (Virgin, 1976). Luego le llevó el vinilo a Eicher y a partir de allí todos sus discos salieron con el sello ECM. En el caso de los dos primeros, Implosions (1977) y Koan (1977), ECM produjo el proceso creativo y la grabación, pero posteriormente Stephan ya tenía su propio estudio musical así que se encargaba de todo el proceso sin supervización alguna, cosa que le permitía una gran libertad para componer. Ese tipo de acuerdo es muy poco común en ECM, y refleja la confianza y el compromiso existentes entre las partes.



         ¿Qué es la libertad? Escuchen… o mejor dicho lean

         Los impulsos de Stephan se repiten a lo largo de su historia: Un sonido lo encuentra a él y lo enamora o lo inquieta. A continuación identifica al instrumento que genera ese sonido, y luego va a buscarlo, esté donde esté, aunque se encuentre en el otro lado del mundo. Una vez que llega a las tierras que vieron nacer el sonido deseado, busca a un músico tradicional que domine ese instrumento y lo toma como maestro. Se mimetiza con el lugar y se olvida del tiempo: solo cuenta el instrumento y sus posibilidades sonoras. Se involucra con el instrumento, lo ritualiza, aprende a digitarlo, le busca todas las posibilidades expresivas que pudiera tener dentro y fuera del contexto de su uso, y una vez que ya lo incorporó a su intimidad, se siente con capacidad para contar lo aprehendido y graba un disco. Después de tanto sexo, se relaja para dejar su conciencia receptiva para una nueva sorpresa. Y entonces otro sonido lo descubre, y …

         Y así durante décadas, en todos los continentes, compartiendo cielo con mosquitos y dioses de todos los colores.



         Viaje al centro del sonido

         En una entrevista con John Kelman, Stephan cuenta que durante un viaje a Milan en el que debía actuar tuvo la oportunidad de escuchar una grabación de Etiopía donde un músico local tocaba la bagana. La bagana es un cordófono o lira que se toca pellizcando las cuerdas con los dedos o utilizando un plectro de cuero en forma de punta de lanza (dehenizâ). Stephan viajó a Etiopía e investigó el tema. Se encontró con la particularidad de que la bagana tradicional se inventó hace siglos, pero en algún momento se extravió el método para afinar sus diez cuerdas. Si bien los etíopes la tocan con todas las cuerdas, solo se conoce la afinación de cinco de ellas. Por ello durante seis semanas Stephan trabajó hasta idear un sistema de afinación con el que pudiera utilizar las diez cuerdas. El resultado se puede escuchar en su disco Life (ECM, 2004), donde también experimentó con un texto y otros instrumentos como el dirluba (cordófono indio que se toca con arco), el sho (instrumento tradicional japonés construido con tallos huecos de bambú), las kyeezee (campanas de bronce usadas en los templos budistas de Bruma), los cymbals tibetanos, los gongs balinenses o el dondon (membranófono africano).

         En sus composiciones, Stephan generalmente elige a uno o dos instrumentos como “protagonistas”, y a otros como “acompañantes”. Comienza a improvisar en su estudio de grabación hasta que desarrolla algo concreto y, cuando ya tiene el concepto de lo que quiere contar, programa un disco. Sus discos suelen estar divididos en partes, que funcionan como un conjunto. “Para mí un disco no es una suma de unas piezas que no tengan mucho que ver unas con otras. Siempre es un movimiento entero de principio a fin, como un viaje” dice Stephan en una entrevista concedida a Pachi Tapiz.


         Epílogo

         “Me interesa explorar, descubrir mundos a los que mucha gente no tiene acceso, sonidos que no han escuchado, y combinar instrumentos que jamás han sonado juntos por proceder de culturas diferentes”, ha dicho Stephan. Y es precisamente ese temperamento nómade el que le ha permitido la aventura épica de unir musicalmente todos los continentes del planeta.

         Hace unos días le comentaba a mis amigos gatos, que si hubiera tenido la desgracia de nacer humano, habría intentado ser como Stephan Micus. O sea, un mal menor.

         
    Gato Teo
    (gatoteo@gmail.com)
             


         
    DISCOGRAFÍA

    2012 - Panagia
    2010 - Bold as Light
    2008 - Snow
    2006 - On The Wing
    2004 - Life
    2002 - Towards the Wind
    2001 - Desert Poems
    1997 - The Garden of Mirrors
    1994 - Athos
    1992 - To the Evening Child
    1990 - Darkness And Light
    1989 - The Music Of StoneS
    1988 - Twilight Fields
    1986 - Ocean
    1985 - East of the Night
    1982 - Wings over Water
    1981 - Koan
    1980 - Listen to the Rain
    1977 - Till the End of Time
    1977 - Implosions
    1976 - Arhaic Concerts
         


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    Introducción

    Los humanos vienen generando catástofres de diversa índole desde hace muchos siglos. Masacres y genocidios en nombre de dios, desforestaciones en nombre del hombre, y extinciones biológicas en nombre del hambre. O sea, una desopilante devastación planetaria; o si se lo prefiere, una acción predatora brutal y no selectiva.

    No nos vamos a poner ahora a teorizar sobre las causas de tal catástrofe natural, simplemente debemos entender que el ser humano (el predator biológico más feroz que ha existido en este planeta) a roto su equilibrio poblacional, y con ello su metabolismo social.

    Cuando cualquier tipo de organismo biológico entra en un proceso de sobrepoblación, lo primero que hace es alterar su conducta social; luego modifica sus hábitos alimenticios e instintivamente intenta colonizar nuevos espacios. Y cuando no encuentra más espacios para colonizar, comienza a destruir su propio hábitat. El epílogo siempre es el mismo: canibalismo despiadado. Y el Homo sapiens es un organismo biológico.

    El proceso de sobrepoblación humana ya comenzó hace rato, y la alteración de su conducta social tiene su metáfora perfecta en el capitalismo de los últimos tiempos. El alimento se ha transformado en un ritual que define la clase social de aquel que come. Y con la excepción de la antártida, algunos desiertos, el fondo de los océanos y la cumbre de las altas montañas, todo está colonizado. Y hay que ser muy ciegos para no darnos cuenta que estamos entrando en el epílogo.

    Los félidos (felidae), a diferencia de los homínidos autoproclamados como inteligentes, conocemos perfectamente el peligro que nos acecha, un peligro que amenaza a todos los seres vivos del planeta Tierra. Por ello, hemos decidido «tomar al toro por las astas» y tratar de concientizar a los humanos sobre la urgente necesidad de implementar una solución que nos aleje del holocausto mundial.

    Quien interprete esto como apocalíptico, le recomiendo que deje su microuniverso ficticio de consumo por un momento y se informe; y le recuerdo que el mismo Stephen William Hawking ha declarado que si el ser humano tiene futuro, éste se encontrará en las estrellas. Lo que significa que si en las próximas décadas no se alcanza la tecnología necesaria para colonizar otro planeta, ¡pum!

    (Estimado lector, piense en sus hijos, y en sus nietos, o en su perrito... o por lo menos ¿tiene algún hamster?)

    Pero los gatos, como siempre, somos optimistas y pensamos que es posible un cambio de rumbo.

    Entonces: ¡A ver si nos dejamos de joder y de una vez por todas hacemos la revolución!



    Síntoma terrorífico de una decadencia moral vertiginosa

    Si consideramos que Lionel Messi gana al año algo más de 30.000.000 euros por jugar al fútbol, y que el sueldo básico anual de un trabajador de Bolivia (que no es el país más pobre del mundo) llega a los 1.300 euros, se llega a la conclusión de que Messi gana lo mismo que 23.077 trabajadores bolivianos. Dejando de lado a Lionel, que juega al igual que casi todo el mundo con las reglas del sistema, al menos habría que decir que los engranajes que permiten estas cifras son monstruosos. Porque imagínense que un trabajador boliviano piense: «Yo soy 23.077 veces menos valioso que ese petiso argentino que juega muy bien a la pelota pero que cuando habla se parece más a un paciente de cotolengo que a un escolar». ¿Qué hace un trabajador boliviano que llega a esa idea? ¡Pegarse un tiro! O desayunar todos los días con 10 gramos de clorhidrato de cocaína para compensar, o inyectarse ketchup por vía intravenosa, o involucionar a una ameba para no pensar nunca más y reproducirse por mitosis.

    Ojo, quiero aclarar que admiro profundamente a Messi. Pero soy ateo. Y si bien Messi es un genio deportivo, los trabajadores bolivianos no son ninguna escoria.

    Cuando un conjunto orgánico como la sociedad humana acepta tal desequilibrio, es que se ha tocado fondo. Los soldados del lucro me dirán que utilizo extremos, pero la verdad es que la relación entre Messi y los trabajadores bolivianos es totalmente equivalente a la realidad existente entre las empresas y los Estados, que es el motivo por el cual en la actualidad ha desaparecido totalmente la autonomía política de los países del mundo: Cuando una empresa tiene más poder que un país, lo domina sin piedad. Los beneficios de una empresa exitosa de USA pueden superar tranquilamente el PBI de un país subdesarrollado. ¿Cómo se soluciona este desequilibrio obsceno? Muy sencillo: con la revolución que proponemos los gatos.



    Programa para cambiar al mundo

    Nuestra propuesta es sencilla. Habría que trabajar sobre dos frentes. A saber:



              1- Medidas Primarias (o Urgentes)

    Son los cambios revolucionarios que frenarán la acción de los tres principales escollos del mundo:

    a) La empresa

    b) La religión

    c) El Estado



              2- Medidas Secundarias (o de Reconstrucción Existencial)

    Son los cambios revolucionarios que recuperarán la salud de los tres principales pilares de la vida:

    a) La ecología

    b) La educación

    c) La cultura


    1-a) La empresa: Las empresas -avatares de acción que usa la minoría más corrupta, enferma y desalmada de los Homo sapiens- serán deconstruídas en el sentido derridiano del término. En el Nuevo Mundo creado por la revolución, las empresas serán organizaciones sin fines de lucro destinadas a reconstruir el planeta. El lucro ya no será un valor en las nuevas sociedades, sino un sinónimo de decadencia. Y como los revolucionarios nos destacamos por nuestra envergadura moral, en vez de fusilar a los empresarios (que es lo que merecerían por atentar contra el universo) se les asignará un servicio psicológico gratuito para minimizar los traumas de sus frustraciones maníacas. Ojo por diente, diente por ojo. Hay que frenar al liberalismo empresarial, y promocionar el liberalismo socio-cultural.

    1-b) La religión: Ya lo dijo el Che Guevara: no hay que atacar a las creencias populares. Por lo tanto los revolucionarios no vamos a combatir a esta patología infame de los humanos, solo vamos a incentivar la democracia mística para acabar con la tiranía del monoteísmo. Un retorno al politeísmo minimizará los fanatismos mesiánicos que promueven el odio, y enriquecerá las alternativas devocionales de los creyentes. Así, por ejemplo, en el cristianismo, San Cayetano, Beelzebú o San Vladimir de Kiev tendrán el mismo rango gerárquico que Jesucristo. No habrán más privilegios divinos. ¡Basta de castas metafísicas! La liberalización de la Verdad acabará con la injusticia de la mentira. Sin absolutos obscenos, las creencias se transformarán –como lo fueron alguna vez, hace mucho tiempo– en un patrimonio cultural auténtico, o por lo menos en algo inocuo que no se vuelva contra sus devotos.

    1-c) El Estado: Se independizará al Estado de cualquier grupo económico y de cualquier religión. Asimismo, se reemplazarán a todos los delincuentes que hoy ocupan el lugar de los políticos, por políticos. A todos los funcionarios públicos (engendros diabólicos responsables de las burocracias recalcitrantes que imperan en los Estados modernos) se los removerá de sus cargos y se los hará trabajar. Así, por ejemplo, los policías y militares estarán destinados a la cosecha de aceitunas, y los empleados municipales a la construcción. Los docentes, médicos u otros operadores públicos seguirán en sus puestos de trabajo, pero deberán estudiar y ser respetuosos con el prójimo. Sólo serán encarcelados (perpetua) aquellos funcionarios que durante algunos años hayan estado encargados de la atención al público en las oficinas del Estado.

    2-a) La ecología: Todos los organismos biológicos tendrán los mismos derechos siempre y cuando no transgredan su cadena trófica. Por ejemplo, los gatos no pertenecemos a la cadena trófica de los perros, por lo tanto si un perro ataca a un gato estará infringiendo la ley y será considerado como un malviviente. En cambio, se verá como natural y virtuoso que un gato ataque a un ratón o a un periquito, ya que éstos forman parte de su cadena trófica. Además, se erradicará la idea de «acumulación», típica de las etapas capitalistas, y se eliminarán las penalizaciones que recaen sobre ciertas plantas clandestinas, como la Cannabis sativa o la Erythroxylum coca. Se aplicarán durísimas penas para los cazadores y para cualquier individuo que realice maltrato de animales o cortes irracionales de vegetales. Por cada árbol que se corte, el beneficiario de la madera se deberá responsabilizar por la plantación de diez ejemplares de la misma especie con sus correspondientes cuidados y atenciones (riegos, poda, aplicación de abonos, lectura de cuentos antes de dormir, etc.).

    2-b) La educación: Se les enseñará a los educandos a respetar los derechos ajenos y a no comerse crudos a sus semejantes. Y como operación generalizada, a todos los niños y niñas que cumplen los 6 años se le extirparán los egos cancerígenos. La escuela no será obligatoria. No serán analfabetos quienes no saben leer, sino quienes no sepan respetar al prójimo (incluidos árboles y pajaritos). En las sociedades revolucionarias, la educación debe fluir libremente a través de todo el tejido social. La educación será una experiencia que libere a los jóvenes ciudadanos de las limitaciones de sus progenitores capitalistas. Con estas medidas se pretende que los pequeños vástagos de la revolución dejen de ser el vehículo pasivo de la transmisión de los valores masivos de extinción social (machismo, xenofobia, represión, lucropatía, etc.) para transformarse en agentes activos de la reconstrucción planetaria.

    2-c) La cultura: Una revolución cultural siempre es una gran fiesta. El primer paso para esta delicada asignatura será el abandono del sedentarismo y la adopción de una forma de vida nómade. De esta manera quedará abolida la propiedad privada (el gran fetiche burgués) sin la necesidad de derramar ni una gota de sangre. Como paso siguiente se aplicarán los paradigmas queer, y se abolirán los géneros. Luego, se decretará que los penes y las vaginas dejen de ser pornografía y se conviertan en órganos sexuales. Se sustituirá la idea vigente de «Cultura = Arte» por «Cultura = Cultivo». Se abolirán todas las actuales leyes de derechos de autor (herramientas para extorsionar ojos y oidos de terceros) y se les asignarán derechos a los autores (derechos de creación, derechos humanos, etc.).



    Ideología

    La ideología de la revolución será eminentemente ecléctica. Quedarán definitivamente desechados los decrépitos términos «derecha» e «izquierda» y se adoptarán analogías con los puntos cardinales. Por ejemplo, «Partido Popular del Norte», «militantes del Oeste», «Manifiesto Estista», o «Sindicato Unido del Sur». Asimismo se matizará todo con «arriba», «abajo» y «al costado». Esto garantizará el pluralismo de ideas, y entonces podrá existir la «Agrupación Arribista del Este» o la «Liga Norteña del Costado».

    Los nacionalismos dejarán de ser ideologías de acomplejados y los populismos ya no engañarán a nadie. Los fascismos (gobierno de los subnormales), las monarquías (gobierno de los fósiles) y las democracias (gobierno de las empresas) pasarán a enriquecer las páginas oscuras del pasado, y se disolverán los ejércitos y las aduanas.

    No se ejercerá ningún prejuicio con ningún país, excepto con EEUU. A los norteamericanos se los tratará con hostilidad en todo el mundo, como represalia a las innumerables guerras sucias que ha inventado su país. Asimismo no se consumirá nada que provenga del viejo imperio (alimentos, materiales, música, TV, etc.), para evitar el contrabando de patologías sociales.



    Acción y praxis

    Para hacer la revolución primero es necesario tomar un locutorio. Ya tengo visualizados dos locutorios pakistaníes en el barrio gótico de Barcelona, y otro ecuatoriano en el Raval. Entonces la masa revolucionaria elegirá uno de ellos, y uno de sus representantes pedirá hablar con el encargado del locutorio. Le explicará que si no se hace la revolución el mundo estallará en pedazos, y a continuación le sugerirá que desaloje el local para que los libertarios puedan hacer uso de él.

    ¿Por qué un locutorio? Muy sencillo, porque en los locutorios hay Wi-Fi y líneas para llamar a teléfonos móviles. Así, se accederá a las redes sociales de todo el planeta y se podrá informar que la revolución mundial ha comenzado. Se abrirá una cuenta en Facebook y en Twitter, de nombre alegórico al asunto en cuestión, y se comenzará a coordinar las acciones conjuntas con los grupos revolucionarios de todas las ciudades del mundo (que a su vez también tomarán locutorios).

    En este punto es importante advertir a los insurgentes la necesidad de utilizar un calzado apropiado durante la toma de locutorios. Es de esperar, que en algunos casos, la policía (perros guardianes de la clase empresarial) actúe más rápido que el Wi-Fi. Esto puede derivar en corridas caóticas por las calles adyacentes a los locutorios, y los que vayan en alpargatas o chancletas llevan las de perder. De todas maneras, la violencia policial no debe desmoralizar a los revolucionarios, ya que los próximos en huir serán precisamente los malditos polis... Es simplemente una cuestión de tiempo.

    Con todo el mundo haciendo la revolución, se desplomarán los índices de las Bolsas de Valores y se generará un efecto dominó que acabará con la liquidez de todos las entidades bancarias. El pánico se apoderará de los comerciantes conservadores y de los cobardes capitalistas, y posteriormente asistiremos al colapso del sistema.

    Una vez que el sistema haya caído, se procederá a su saneamiento y a la implementación de las Medidas Primarias y Secundarias expuestas más arriba.

    Se crearán programas para abordar los temas más críticos, como la alimentación, la salud, la contaminación, la desforestación, las extinciones biológicas o el control de la natalidad.

    La reconstrucción de la vida en el planeta no será fácil, pero se calcula que en dos décadas se habrá frenado la hecatombe mundial. Y luego se necesitarán dos siglos para poder observar los primeros síntomas de fertilidad libidinal.



    Final

    Sin psicópatas asesinos y despiadados ocupando el poder en las principales instituciones económicas, religiosas y políticas del mundo, la Tierra se convertirá en un lugar amable. Los felinos tendremos el lugar que merecemos y los seres humanos tendrán la opción de ser felices. Y todos comeremos perdices.

    Lo siento por las perdices.



    Gato Teo

    (gatoteo@gmail.com)


    BONUS TRACK


    Ya que hablamos de revolución, les dejo un documento único: Se trata de un parte de guerra del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) del año 1975. El ERP, junto a otras agrupaciones armadas, intentaron hacer la revolución en Argentina durante la década del ‘70. En este parte se comunica el ajusticiamiento de Argentina Mercado Pereyra (alias La Tía), conocida torturadora de la policía de Córdoba, y de José Ciscar, integrante de la macabra Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). El papel lo encontré doblado en el medio de una revista Crisis de la primera época, que compré en un negocio de libros y revistas de segunda mano en Buenos Aires.



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